El diario de los Abogados
La escuela que sobrevivió a Humberto Maturana cumple 26 años de existencia, 21 de ellos bajo el trabajo colaborativo de Ximena Dávila y el reconocido biólogo y filósofo chileno, fallecido en mayo de 2021. Hoy, la institución que ambos fundaron en una pequeña oficina de Providencia opera con un equipo reducido y un enfoque renovado: ya no se trata solo de consultoría organizacional, sino de formar personas capaces de transformar las dinámicas relacionales dentro de las empresas.
LEGADO Y CONTINUIDAD TRAS LA PARTIDA DE MATURANA
Dávila, bióloga y epistemóloga, explica que la muerte de Maturana no implicó un quiebre brusco. “Humberto fue muy claro en vida: quería que Matríztica relevara la comprensión que desarrollamos juntos, no su figura como nombre propio”, afirma. La escuela, que en 2020 recibió el Premio Internacional de Investigación en Sistemas de Colaboración del Center for Partnership Systems de Washington, mantiene un equipo de seis personas —entre sociólogos, un ingeniero civil y una artista— y ha expandido su línea de formación con diplomados y certificaciones en biología cultural, liderazgo y conversación.
Carolina Carvacho, psicóloga encargada de contenidos y formada junto a Dávila y Maturana, integra ese equipo. La escuela no gestiona la obra del Premio Nacional de Ciencias 1994 como un activo comercial. “Más que explotar una obra, buscamos cuidar el sentido desde el cual nació”, aclara Dávila, quien evita referirse a temas sucesorios o familiares por tratarse de una esfera privada.
CRÍTICA AL LIDERAZGO EMPRESARIAL TRADICIONAL
“El liderazgo no ha cambiado nada porque los líderes siguen pensando desde el mismo lugar”, sentencia Dávila. Para ella, la invitación de lo biológico-cultural es mirar desde otro balcón: dejar de verse como víctima y asumir la responsabilidad en la convivencia. “Lo que realmente define lo que ocurre en una organización es cómo las personas conviven”, sostiene.
La escuela advierte que los marcos normativos, los reportes de sostenibilidad y las políticas de diversidad no modifican nada si las dinámicas relacionales subyacentes siguen siendo las mismas. Dávila alerta sobre la fragilidad de liderazgos que se manifiesta en equipos que trabajan como islas, sin capacidad de escucha o coordinación.
NORMATIVA CHILENA Y EXIGENCIAS REGULATORIAS
En la última década, la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) ha emitido normas que obligan a las empresas a reportar sostenibilidad, gobernanza, responsabilidad social, diversidad y brecha salarial. Matríztica anticipó esta discusión y en 2019 se alió con la clasificadora Feller & Rate para abordar estos riesgos.
Sin embargo, Dávila advierte que cumplir no es convivir. “Una organización puede tener excelentes indicadores, protocolos o reportes, y al mismo tiempo convivir en la desconfianza y el miedo”, señala. Las exigencias del regulador tienen valor por las preguntas que abren, pero el cambio real ocurre en el convivir cotidiano, no en el discurso.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL RIESGO DE DELEGAR EL PENSAMIENTO
La irrupción de la inteligencia artificial en el mundo laboral también ocupa a Matríztica. Dávila y Carvacho reconocen su aporte a la eficiencia y el acceso a información, pero alertan sobre el peligro de delegar no solo tareas, sino también el pensar, preguntar y reflexionar. “El mayor riesgo está cuando comenzamos a delegar el encuentro con los otros”, advierte Dávila.
Para la escuela, el argumento es práctico: sin escucha, sin conversaciones que coordinen el deseo de hacer lo que hay que hacer, y sin confianza, ninguna estrategia de corto plazo se sostiene. “Lo humano no compite con la supervivencia: es lo que la hace posible”, concluye.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
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