Nicolás Eyzaguirre: “Hay una visión ideológica que piensa que cuanto más pequeño el Estado, mejor”
Nicolás Eyzaguirre, quien ocupó el Ministerio de Hacienda durante las administraciones de Ricardo Lagos y Michelle Bachelet, realizó un análisis crítico del actual proyecto de reforma tributaria impulsado por el Ejecutivo. En sus declaraciones, el exsecretario de Estado advierte que ciertas medidas incluidas en la iniciativa responden a una “visión ideológica” que postula la conveniencia de reducir el tamaño del Estado, sin que exista evidencia empírica que respalde dicha postura en el contexto chileno. A su juicio, esta aproximación podría generar un deterioro fiscal que termine anulando los eventuales beneficios en materia de crecimiento.
LA VISIÓN IDEOLÓGICA DETRÁS DEL PROYECTO
Eyzaguirre sostiene que, si bien comparte algunos elementos del paquete –como la rebaja del impuesto corporativo de 27% a 23% y la simplificación de trámites ambientales–, existen otras disposiciones que no tienen relación con el fomento del crecimiento y que, además, resultan regresivas. Entre estas menciona el tratamiento de las contribuciones, el IVA a los pañales y el subsidio al empleo, cuyo costo fiscal estimado asciende a US$ 1.500 millones. Para el exministro, la inclusión de estas partidas solo se explica por una convicción ideológica que privilegia la contracción estatal por sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas.
“Cuando se incorporan medidas que no favorecen el crecimiento y que además desfinancian al fisco, cabe preguntarse cuál es la motivación. La única respuesta plausible es que existe una forma de ver el mundo según la cual cuanto más pequeño sea el Estado, mejor”, señaló Eyzaguirre, quien matizó que esta postura carece de sustento en los indicadores de presión tributaria del país, que se mantienen bajos en comparación con otras naciones de desarrollo similar.
INCONSISTENCIAS TÉCNICAS Y RIESGO FISCAL
El análisis del exministro se detiene en lo que califica como “inconsistencias técnicas” del proyecto. En particular, cuestiona el diseño del subsidio al empleo, cuyo informe financiero supone que el costo inicial desaparecerá cuando los salarios reales suban, pero sin considerar que ese mismo efecto eliminaría el beneficio y, por tanto, la recuperación de la recaudación asociada. “El déficit fiscal es mayor del que se declara”, advierte.
Asimismo, se refiere a la reintegración del impuesto corporativo, señalando que no producirá efectos sobre la inversión. Explica que si se reduce el impuesto a las empresas, también disminuye el monto que se devuelve a los socios, por lo que pretender ambos beneficios simultáneamente es técnicamente inviable. En sus palabras, “no se puede tener el queque y comérselo a la vez”. La rebaja de contribuciones, por su parte, la califica como una inyección de recursos a adultos mayores con propiedades sobre 6.000 UF, sin impacto en el crecimiento económico.
LA NECESIDAD DE UN PACTO AMPLIO POR EL CRECIMIENTO
Eyzaguirre manifestó su desacuerdo con la estrategia del gobierno de buscar acuerdos parciales con sectores como el PDG, en lugar de convocar a la centroizquierda a un pacto por el crecimiento. A su juicio, esta omisión impide alcanzar consensos que permitan incorporar medidas adicionales como la sala cuna universal, que tendría un impacto significativo en la productividad.
“La centroizquierda no está en contra de todas las medidas del paquete; apoyamos aquellas que claramente están vinculadas al crecimiento. Pero el gobierno no nos ha llamado a dialogar, y eso es lo que me parece peor”, indicó. Para el exministro, la desaceleración económica que experimenta Chile desde 2012 responde más a factores externos –como el fin del mundo unipolar, el proteccionismo y la caída del comercio mundial– que a la carga tributaria interna. Por ello, propone una alianza público-privada que impulse una segunda fase de desarrollo exportador.
UNA MIRADA A LAS REFORMAS PASADAS
Consultado sobre la reforma tributaria de 2014, que elevó el impuesto corporativo de 20% a 27% durante el gobierno de Bachelet, Eyzaguirre aclaró que no participó en su diseño, pues se desempeñaba como ministro de Educación. “Nunca estuve de acuerdo con esa reforma”, afirmó, pero explicó que las circunstancias políticas llevaron a un sistema híbrido que combinaba integración parcial con la posibilidad de diferir impuestos. En su opinión, un esquema ideal sería bajar aún más el impuesto a las empresas, pero desintegrarlo completamente, de modo que los ingresos del capital y del trabajo tributen por separado.
Finalmente, descartó que la reforma de 2014 explique por sí sola la caída del crecimiento de 5% a 2%, pues las estimaciones indican que el aumento del impuesto corporativo restó entre 0,2 y 0,3 puntos porcentuales anuales, una fracción menor del declive observado. “Busquen una mejor explicación; la desaceleración del comercio mundial afecta a toda América Latina”, concluyó.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.



