La reforma previsional de 2025 introdujo un mecanismo que ha comenzado a modificar las decisiones de jubilación de las mujeres en Chile. Se trata de la Compensación por Diferencias de Expectativa de Vida (CEV), conocida como bono tabla, un beneficio que incentiva a las mujeres a postergar su retiro hasta los 65 años para acceder a una pensión equivalente a la de un hombre en iguales condiciones de edad, grupo familiar y ahorro. Los datos de la Superintendencia de Pensiones muestran que este incentivo ya está generando un cambio estructural: la edad promedio de jubilación femenina alcanzó los 62,3 años en marzo, el nivel más alto del registro y cinco meses más que el año anterior.
EL BONO TABLA Y SU EFECTO EN LA EDAD DE JUBILACIÓN
El bono tabla, contenido en la ley del Seguro Social, establece que las mujeres que se pensionan a los 65 años o más reciben el 100% del beneficio, el cual puede ir desde un mínimo de 0,25 UF (aproximadamente $10.000) hasta más de 2 UF ($80.000) mensuales de forma vitalicia. Si la jubilación se anticipa, el porcentaje se reduce progresivamente: a los 64 años se obtiene el 75%; a los 63, la mitad; a los 62, un 25%; a los 61, un 15%; y a los 60 años, apenas el 5%. Quienes se retiran antes de los 60 años no acceden a este pago. El beneficio se entrega a partir de los 65 años, incluso si la persona se jubiló antes, pero el monto queda determinado por la edad de retiro.
Esta escala crea un poderoso estímulo financiero para diferir la edad de pensión. Los datos reflejan que desde enero de 2025, mes en que se aprobó la reforma, la edad promedio de jubilación de las mujeres ha registrado alzas interanuales durante quince meses consecutivos, una racha que solo tuvo un antecedente similar durante la pandemia, cuando los retiros previsionales generaron un aumento puntual. La tendencia se intensificó desde diciembre pasado, mientras que los pagos de los nuevos beneficios del Seguro Social comenzaron en enero. En contraste, la edad promedio de jubilación de los hombres se mantuvo estable en 65,4 años en marzo.
EXPERTOS DESTACAN EL INCENTIVO Y LA FALTA DE DIFUSIÓN
La economista Soledad Hormazábal, directora de Evidencia en Pivotes, considera positivo que las mujeres estén postergando su retiro. Explica que el beneficio completo se otorga desde los 65 años, pero disminuye si la mujer se pensiona antes. La experta sostiene que el bono tabla representa un fuerte estímulo para que las mujeres retrasen su jubilación hasta los 65 años, porque el incremento en la pensión es relevante y se paga de por vida. No obstante, agrega que el beneficio no se está comunicando lo suficiente.
Cecilia Cifuentes, directora del centro de estudios financieros del ESE Business School de la Universidad de Los Andes, califica el aumento en la edad de jubilación como “pequeño” y atribuye la situación al desconocimiento del beneficio. En su estudio “Mercado laboral y pensiones: el problema demográfico y la urgencia de subir la edad legal de pensión”, plantea que en la última década la expectativa de vida posterior a la jubilación ha subido más de un año, mientras la edad de retiro femenina solo ha aumentado once meses. Según las tablas de mortalidad de la Comisión para el Mercado Financiero y la Superintendencia de Pensiones, las mujeres que se jubilan a los 60 años tienen una expectativa de vida hasta los 90,8 años, lo que implica distribuir su ahorro por casi 31 años, frente a los 22 años de los hombres.
María Eugenia Jiménez, directora de Brain Invest, observa que las personas consultan más sobre el bono por años cotizados y la compensación de expectativas de vida. Atribuye principalmente al bono tabla el alza en la edad de retiro femenina. Por su parte, el asesor previsional Felipe Gormaz explica que la reforma cambió la lógica del cálculo de cuándo conviene jubilarse. Señala que el Beneficio por Años Cotizados (BAC) -que entrega UF 0,1 por año cotizado con tope de UF 2,5 mensuales- se paga a partir de los 65 años y se pierde si no se cobra, lo que podría desincentivar la postergación más allá de esa edad. Sin embargo, el bono tabla exclusivo para mujeres corrige la inequidad generada por su mayor expectativa de vida, con un pago adicional que va desde UF 0,25 hasta cerca de UF 2 según el caso.
Gormaz resume que jubilarse a los 60 años resulta “caro” en términos del beneficio perdido, mientras que esperar hasta los 63 ya permite acceder al 50% de la compensación. El analista concluye que la normativa generó una progresión de estímulos que alienta a las mujeres a demorar su jubilación, y los resultados de marzo prueban que el mecanismo está operando.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
