Una acusación constitucional presentada por el Partido Republicano contra el exministro Nicolás Grau reavivó las tensiones internas del oficialismo. El diputado Agustín Romero, en entrevista con La Tercera, emplazó a Chile Vamos a respaldar la acción, anticipando que de lo contrario deberán responder ante su electorado. Este llamado reactivó la vieja pugna en que los republicanos califican como “cobarde” a la derecha de la UDI y RN, mientras se reservan para sí mismos el adjetivo de “valientes”.
La ofensiva generó una reacción inmediata en la coalición de Chile Vamos. La UDI emitió un comunicado en que critica las “presiones y amenazas” de la colectividad liderada por Arturo Squella. En el texto señalan que “los tiempos de los eslóganes sobre la ‘derechita cobarde’ se terminaron”, y llaman a actuar con madurez y responsabilidad política. En Renovación Nacional, la secretaria general Katherine Martorell descartó sentirse aludida y reivindicó la valentía de gobernar y construir acuerdos. La vicepresidenta de la Cámara, Ximena Ossandón, agregó que negociar no es de cobardes, sino de valientes que enfrentan a su propio sector por el bien del país.
ANTECEDENTES DEL CONFLICTO
El término no es nuevo. El Presidente de la República, José Antonio Kast, lo ha utilizado desde antes de asumir el cargo. En diciembre de 2019, durante el estallido social, declaró a La Tercera que “estamos ante una derecha que tiene miedo, que es cobarde”. En 2021, en su cuenta de X, instó a la “derecha cobarde” a defender al almirante Arancibia y a seguir el ejemplo de las constituyentes republicanas. El origen del concepto se remonta a abril de 2019, cuando el líder de Vox, Santiago Abascal, lo empleó contra el Partido Popular español, cercano a Kast.
Los roces entre Chile Vamos y republicanos se arrastran desde la campaña presidencial. En ese entonces, la candidata Evelyn Matthei denunció una campaña “asquerosa” en su contra impulsada desde el partido de Kast. Más recientemente, la reforma de pensiones del gobierno de Gabriel Boric marcó otra diferencia: Chile Vamos respaldó en buena parte la iniciativa, mientras que republicanos la criticaron duramente. Esas diferencias impidieron una primaria presidencial conjunta y llevaron a los republicanos a presentar una lista separada para las parlamentarias, bajo el lema de una “nueva derecha”.
GESTIONES DE PAIOS FRIOS
El aumento de la tensión obligó a los republicanos a adoptar una actitud conciliadora. El jefe de la bancada, Benjamín Moreno, se contactó con sus pares de la UDI y RN, mientras que el propio Squella hizo gestiones con dirigentes de la coalición. El senador salió públicamente a calmar los ánimos, señalando el jueves que “no era un ánimo de torear a nadie” y que lo mejor era dejar pasar el incidente y conversar.
Pese a estos gestos, en Chile Vamos existe la percepción de que el Partido Republicano –especialmente sus diputados– no ha superado la lógica de campaña y mantiene una rivalidad con el resto de la derecha, a pesar de que juntos sustentan al gobierno de Kast. La ofensiva contra Grau, según fuentes de la coalición, no fue consultada con otras bancadas oficialistas ni con La Moneda.
PERSPECTIVAS DE UNIDAD
Para algunos sectores de Chile Vamos, el episodio evidencia que en el partido fundado por Kast aún no existe disposición a trabajar como bloque ni a formar un conglomerado de largo plazo. Los republicanos, por su parte, evitan hacer autocrítica sobre el uso del término. Squella sostuvo que lo relevante es minimizar el riesgo de que episodios de este tipo se repitan, más que reconocer errores pasados. Esta postura se convierte en un obstáculo para el anhelo de algunos en Chile Vamos de construir una coalición que reúna a todo el oficialismo.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
