Las cuentas públicas ante el Congreso Pleno han registrado, desde el retorno a la democracia, momentos que trascienden la mera exposición de logros y desafíos. Algunas sesiones quedaron marcadas por la tensión extrema, mientras que una, en particular, fue recordada como la única con una atmósfera de genuina unidad nacional.
CUENTA PÚBLICA DE 1999 TENSIÓN Y POLÉMICA
El 21 de mayo de 1999, durante la cuenta del presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, el ambiente fue especialmente tenso. Augusto Pinochet estaba detenido en Londres bajo un requerimiento del juez español Baltazar Garzón. Minutos antes de que Frei ingresara, senadores y diputados de la UDI y RN se pararon frente a los embajadores de España y Reino Unido para leer una declaración de rechazo a la detención. Luego desplegaron un lienzo cuyo mensaje rechazaba la condición de colonia y exigía el regreso de Pinochet, lo que provocó forcejeos cuando miembros del oficialismo intentaron retirarlo. En otro incidente, el diputado Alejandro Navarro (PS) confrontó a Iván Moreira (UDI) porque este llevaba una imagen de Pinochet prendida en su solapa; intervino René Manuel García (RN), generando una pelea que terminó con ambos sobre una silla rota. Durante el discurso, la sesión fue interrumpida al menos seis veces. Manifestantes en las tribunas lanzaban pantalones hacia el Mandatario y gritaban consignas a favor de Pinochet. El senador designado Jorge Martínez se levantó, mostró un letrero con el nombre del exdictador y abandonó el Salón de Honor. La prensa calificó la jornada como la peor en cuatro décadas.
LOS PRIMEROS DISCURSOS DE LA DEMOCRACIA
El presidente Patricio Aylwin, en su primera cuenta de 1990, afirmó que nadie debía ofenderse por llamar a las cosas por su nombre, refiriéndose a la dictadura. Sus intervenciones, las más extensas de la época, abordaron pobreza, derechos humanos y consolidación institucional. Hasta 1993 leyó sus discursos en papel, con una duración máxima de tres horas y diez minutos.
LA EXCEPCIÓN DE 2005 UNIDAD TRANSVERSAL
Seis años después, en 2005, la última cuenta del presidente Ricardo Lagos marcó un contraste total. El ambiente de unidad se debió al acuerdo constitucional alcanzado en 2004, que eliminaba los senadores institucionales y ponía fin al tutelaje de las Fuerzas Armadas. Al terminar su discurso, Lagos recibió una ovación transversal y quedó visiblemente emocionado. A pesar de ser un año electoral, los principales líderes de la oposición lo elogiaron: Joaquín Lavín dijo que se podía ir con la frente en alto, y Sebastián Piñera afirmó que Chile se había encontrado consigo mismo. El exsenador Hernán Larraín recordó que esa jornada fue muy celebrada y que estaban en luna de miel.
EVOLUCIÓN DESDE BACHELET HASTA BORIC
La presidenta Michelle Bachelet introdujo el teleprompter en 2017 y también logró cambiar la fecha de la cuenta al 1 de junio. Esto ocurrió después de que en 2008, al excederse en su discurso, la Armada comenzara el cañoneo del hundimiento de la Esmeralda sin su presencia. En su segundo mandato, su discurso se centró en transformaciones estructurales.
El presidente Sebastián Piñera apostó por el horario nocturno en 2019 para aumentar la audiencia. En 2020, la cuenta se realizó el 31 de julio debido a la pandemia, con aforo reducido y sin incidentes mayores pese al reciente estallido social.
El presidente Gabriel Boric tiene el récord del discurso más extenso, con 216 minutos en 2023. En 2024 bromeó prometiendo que sería más corto que el anterior. Sus intervenciones evolucionaron desde una agenda de reformas estructurales hacia un énfasis en seguridad, con autocríticas por el error de diagnóstico en el proceso constituyente.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
