El Banco Central transforma billetes en madera plástica y monedas en nueva vida industrial
El Banco Central de Chile retiró de circulación 280 millones de billetes en mal estado durante el año pasado, mientras que las monedas descartadas que fueron transformadas en otros objetos alcanzaron las 108 toneladas en 2025. Así lo revela la memoria anual del instituto emisor, que detalla el segundo ciclo del dinero y cómo los residuos del circulante se convierten en madera plástica y energía para hornos cementeros. La operación, que combina criterios de sostenibilidad con procesos industriales, marca un cambio radical en el cierre de la vida útil del efectivo.
EL NUEVO CICLO DEL DINERO: DE RESIDUO A INSUMO INDUSTRIAL
El organismo explica que el 100% de los billetes deteriorados —fabricados con polímero y algodón— fueron derivados a procesos de valorización en industrias externas. En concreto, los billetes de polímero se trituran hasta obtener viruta plástica, la cual se aglomera con otros polipropilenos reciclados para producir madera plástica. Este material puede trabajarse con herramientas de carpintería tradicional y ofrece ventajas frente a la madera natural: no se pudre, no se astilla, no se oxida, no requiere mantenimiento y tiene una vida útil estimada superior a cien años.
Por su parte, los billetes de algodón, que no admiten reciclaje material, son sometidos a un sistema de coprocesamiento. Los residuos triturados se incorporan como combustible alternativo sólido en hornos de producción de cemento, reemplazando parcialmente combustibles fósiles. Esta práctica, aceptada internacionalmente, permite la valorización energética de manera ambientalmente controlada.
EL ROL DE LAS NORMATIVAS AMBIENTALES
El Banco Central señala que este proceso comenzó a gestarse a partir de 2017, con la entrada en vigor de la Ley de Fomento al Reciclaje y la Ley de Bolsas Plásticas. A partir de allí, el instituto emisor desarrolló indicadores ambientales y sentó las bases de su primera política de sostenibilidad institucional. Se realizaron consultas de mercado para identificar alternativas responsables para el tratamiento de los residuos de billetes, tanto de polímero como de algodón, avanzando desde una lógica centrada en la destrucción hacia una de valorización de materiales.
Actualmente, el 100% del material retirado se deriva a procesos de valorización externa. La autoridad monetaria destaca que detrás de esta medida hay una decisión institucional que lleva casi una década de trabajo.
EL PROCESAMIENTO DE MONEDAS: EFICIENCIA Y SEGURIDAD
En agosto de 2025, el Banco Central implementó un nuevo sistema de procesamiento de monedas que revisa entre 30 y 50 millones de unidades anuales. El objetivo es lograr mayor eficiencia, homogeneidad y seguridad en la gestión del circulante metálico, un segmento históricamente más costoso y complejo que el papel moneda. La medida responde a un contexto donde el uso relativo del efectivo ha disminuido, pero la demanda de monedas se mantiene significativa en el transporte público, ferias libres y comercio minorista, especialmente en regiones fuera de la Metropolitana.
Las monedas descartadas son sometidas a un reciclaje industrial: primero se funden y se transforman en un producto metálico semiacabado. Este procedimiento lo realiza la empresa adjudicataria de una licitación. En 2025, la fundición se llevó a cabo en instalaciones de Alemania, Francia y España, bajo estrictos estándares medioambientales y de trazabilidad.
El material resultante puede adoptar formas como varillas, lingotes, tiras o piezas forjadas, según las necesidades del mercado. Luego se comercializa como materia prima para industrias automotriz, aeroespacial, naval, electrónica y energética, y en menor medida para acuñar nuevas monedas.
UNA SEGUNDA VIDA PRODUCTIVA FUERA DEL SISTEMA MONETARIO
El Banco Central subraya que “el cierre del ciclo del dinero en Chile está dejando de ser sólo una operación interna del instituto emisor para convertirse en un caso medible de economía circular”. La pregunta ya no es cuánto efectivo se retirará en los próximos años, sino qué hacer con cada gramo de material que sale del sistema al final de su vida útil.
En esa línea, la autoridad monetaria destaca que 280 millones de billetes que fueron unidad de cambio pueden transformarse en una banca de plaza con cien años de vida útil, o energía térmica incorporada al cemento de una vivienda. La reconversión del dinero, así, redefine el cierre del ciclo de vida útil del circulante, integrando criterios de sostenibilidad y eficiencia industrial.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.



