El diario de los Abogados
La crisis en Bolivia ha escalado a niveles críticos, con protestas que ya dejan tres víctimas fatales y un escenario de desabastecimiento que preocupa a la comunidad internacional. En este contexto, el Gobierno de Chile, junto a otras siete naciones latinoamericanas, emitió una declaración conjunta manifestando su inquietud por la situación humanitaria y su respaldo al gobierno constitucional de Rodrigo Paz. El documento, dado a conocer este viernes, rechaza cualquier intento de desestabilización y llama al diálogo como única vía para resolver las diferencias.
CONTEXTO DE LAS PROTESTAS
Las manifestaciones, que comenzaron con bloqueos en las carreteras que rodean La Paz, han provocado el aislamiento de la capital boliviana, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo. Según informes de medios locales, el tercer deceso ocurrió en El Alto: una mujer de 20 años falleció por la imposibilidad de acceder a atención médica debido a los cortes de ruta. Días antes ya se habían reportado otras dos muertes en circunstancias similares.
La tensión aumentó el jueves cuando cientos de mineros protagonizaron enfrentamientos con la policía en el centro de La Paz, mientras dirigentes sindicales sostenían reuniones con el Ejecutivo para negociar sus demandas. Pese a estos esfuerzos, el gobierno de Rodrigo Paz denunció un “plan macabro” orquestado por el expresidente Evo Morales para derrocarlo, acusándolo de buscar “romper el orden constitucional”.
POSICIÓN DE CHILE Y OTROS PAÍSES
La declaración conjunta fue suscrita por los gobiernos de Chile, Argentina, Costa Rica, Ecuador, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú. En ella, los firmantes expresan su “preocupación por la situación humanitaria en Bolivia, producto de las protestas y bloqueos de carreteras que han derivado en el desabastecimiento de alimentos e insumos esenciales para la población”.
Asimismo, el texto rechaza “toda acción orientada a desestabilizar el orden democrático, y alterar la institucionalidad del Gobierno constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia, elegido democráticamente en las Elecciones Generales realizadas en 2025”. La declaración concluye reiterando la solidaridad con el gobierno y el pueblo bolivianos, e insta a todos los actores políticos y sociales a canalizar sus diferencias a través del diálogo, el respeto a las instituciones y la preservación de la paz social.
IMPLICANCIAS DESDE LA PERSPECTIVA JURÍDICA
Para la comunidad legal, este tipo de pronunciamientos refuerzan principios del derecho internacional público, como el respeto a la soberanía estatal y la no intervención en asuntos internos de otros Estados, consagrados en la Carta de la ONU y en tratados regionales como la Carta de la OEA. La referencia al “orden constitucional” y a la “institucionalidad” también evoca la protección del Estado de Derecho, pilar fundamental en cualquier sistema democrático.
Cabe recordar que Chile, en su política exterior, se rige por los artículos 54 N°1 y 32 N°15 de la Constitución Política, que otorgan al Presidente la atribución de mantener relaciones internacionales, y al Congreso la facultad de aprobar o desechar tratados. En este caso, la Cancillería actuó dentro de esas competencias para emitir una declaración conjunta de carácter diplomático.
PRÓXIMOS ESCENARIOS
Mientras la crisis continúa, se espera que los mecanismos de mediación regional, como los promovidos por la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) o la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), puedan facilitar una salida negociada. Por ahora, la exhortación de los ocho países firmantes apunta a que el diálogo prevalezca sobre la confrontación.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
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