Ex vicepresidente PPD: la izquierda debe hacer autocrítica tras derrota con Kast
Jorge Insunza, exvicepresidente del Partido por la Democracia (PPD), lanzó una crítica directa al sector político que integró durante años. En su libro “El dieciocho Brumario de Gabriel Boric”, el también exministro sostiene que la centroizquierda chilena evitó hacer un examen profundo tras la derrota electoral que abrió el camino a la Presidencia de José Antonio Kast. Según su análisis, esa omisión no es casual ni menor: la falta de autocrítica, dice, impide comprender el desastre y, peor aún, lo transforma en un destino que se repite.
ANÁLISIS DE LA DERROTA: UNA RESISTENCIA EMOCIONAL
Insunza advierte que existe una “resistencia emocional y política” a realizar un balance sincero sobre los errores cometidos. A su juicio, esta reacción es natural en términos humanos, pero resulta frustrante porque, finalmente, “le entregamos el gobierno a Kast, al más pinochetista de la derecha”. El análisis, no obstante, no se limita a la gestión de Boric: abarca también el desempeño de la Convención Constitucional y lo que el Socialismo Democrático no hizo para evitar ese resultado.
El autor compara el momento actual con el proceso de renovación socialista ocurrido entre fines de los años 70 y 1990, cuando el fracaso de la Unidad Popular llevó a una autocrítica profunda que derivó en la alianza con la Democracia Cristiana. Esa experiencia, señala, implicó quiebres y disputas duras, pero permitió construir una mayoría social y gobernar. Hoy, en cambio, prevalece la “debilidad y frivolidad” de evitar el examen necesario.
LECCIONES ESTRATÉGICAS: COMPRENSIÓN DE LA CRISIS
Entre las causas de la derrota, Insunza identifica tres problemas centrales. Primero, una falla en la comprensión del carácter estructural de la crisis que vive Chile. Segundo, una severa incomprensión del poder real. Tercero, una agenda política que ha ido quedando obsoleta. En concreto, sostiene que el Estado ha perdido credibilidad como alternativa de solución en materias económicas, bienestar social y seguridad.
Frente a la megarreforma impulsada por el gobierno actual, Insunza reconoce que la oposición tiene críticas fundadas, pero no ha logrado transformarse en una alternativa creíble para la ciudadanía. Observa que el gobierno de Kast prefiere imponer antes que dialogar, y que esa lógica polarizada beneficia al Frente Amplio y al Partido Comunista. Sin embargo, romper ese esquema es, a su juicio, una responsabilidad particular del Socialismo Democrático.
EL PUNTO DE INFLEXIÓN: LOS PRIMEROS DÍAS DE BORIC
El exvicepresidente del PPD sitúa el origen de la derrota en los primeros meses del gobierno de Boric. En enero de 2022, el Apruebo aún contaba con un 56% de apoyo frente al 32% del Rechazo. Pero la imposición de normas sobre el sistema judicial, los hechos de Temucuicui, la frustración por el cuarto retiro de fondos previsionales y la crisis de seguridad provocaron un quiebre en la curva de apoyo hacia abril de ese año. La posterior derrota en el plebiscito de septiembre se leyó superficialmente como un revés táctico, sin atreverse a examinar la falla estructural que la determinó.
Insunza califica la derrota como “estratégica”, no solo electoral, porque sectores populares y de clase media se alejaron de una fuerza que debía representarlos. Ese distanciamiento, dice, revela una falla profunda en el proyecto progresista.
EL SOCIALISMO DEMOCRÁTICO: LÚCIDA IMPOTENCIA
Sobre el rol del Socialismo Democrático durante el gobierno de Boric, Insunza describe una “lúcida impotencia”: el sector fue capaz de ver los problemas, pero no de cambiar el rumbo ni impedir la derrota. La incorporación de ministros tras el plebiscito no implicó una redefinición del gobierno, sino una mera contención, liderada por Carolina Tohá pero sin una concepción compartida.
Para Insunza, la agenda de seguridad fue fruto de un entendimiento entre el gobierno y la oposición, con un liderazgo de Tohá que fue resistido desde el Frente Amplio y el PC. En cuanto a la reforma previsional, la considera un “retroceso” que fortaleció la PGU pero renunció a cualquier transformación estructural del sistema de pensiones.
UNA SEGUNDA RENOVACIÓN NECESARIA
El exministro plantea que la historia ofrece oportunidades, pero se requiere una “segunda renovación” en la comprensión de la democracia y sus desafíos actuales, en un Estado que se ha vuelto obsoleto. También critica que la izquierda abandonó una visión sobre el desarrollo y el crecimiento económico.
Finalmente, Insunza sostiene que el gobierno de Boric nunca llegó a representar una amenaza real a poder alguno. El momento posterior al estallido social permitía representar una alternativa de cambio, pero esa oportunidad se perdió. Un gobierno que se pretendía más transformador que la Concertación terminó haciendo menos reformas estructurales que ella. La responsabilidad mayor, concluye, recae en quienes conducían el proceso: dilapidaron un 78% de apoyo inicial y lo transformaron en un 38% en menos de dos años.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.



