El rechazo a Parisi cae y su popularidad sube tras cambio de mando
El estudio más reciente del Laboratorio de Encuestas y Análisis Social (LEAS) de la Universidad Adolfo Ibáñez revela un cambio significativo en la percepción pública del excandidato presidencial Franco Parisi tras la asunción del nuevo gobierno. Según los datos recogidos entre marzo y abril, los sentimientos negativos hacia el fundador del Partido de la Gente se atenuaron de manera notable, especialmente entre el electorado de izquierda, en un contexto donde la polarización afectiva se mantiene en niveles históricamente altos para Chile.
La investigación forma parte del Proyecto Comparativo de Elecciones Nacionales (CNEP), una iniciativa internacional que aplica un cuestionario estandarizado en más de 30 países. En Chile, el LEAS ha realizado tres oleadas para analizar el proceso electoral que culminó con el cambio de mando. La primera se efectuó antes de la primera vuelta, la segunda tras la segunda vuelta y la tercera entre marzo y abril pasado, con 798 encuestas a mayores de edad que participaron en las etapas previas.
MENOR RECHAZO HACIA PARISI EN EL ELECTORADO DE JARA
Antes de las elecciones, tres cuartas partes de los votantes de Jeannette Jara (75%) manifestaban sentimientos “desfavorables” hacia Parisi. Tras el cambio de mando, esa cifra descendió al 58%. La variación se explica porque un 17% de ese segmento migró hacia una postura neutral y un 4% pasó a una percepción favorable, mientras que un 6% adquirió una visión negativa.
Ricardo González, director del LEAS, señaló que los votantes de la exministra del Trabajo tenían inicialmente “una imagen muy negativa de Franco Parisi” y que hoy “su mirada es mucho menos negativa”, con una diferencia cercana a los 20 puntos porcentuales. El académico agregó que el rechazo se ha desplazado hacia una posición “neutra y en el margen positiva”.
El mismo fenómeno se observó en la percepción que los votantes de Jara tienen de los partidarios de Parisi: los sentimientos desfavorables hacia ese grupo también disminuyeron un 18% después del cambio de mando.
Andrés Scherman, director del proyecto CNEP en Chile, calificó el cambio como “contraintuitivo”, porque si bien Parisi es un candidato independiente, suele ser ubicado más cerca de la derecha por su agenda. No obstante, el académico planteó que los resultados podrían respaldar “un crecimiento hacia el otro lado del espectro político”, donde el discurso populista del excandidato podría conectar con votantes “de la izquierda moderada”. Scherman atribuyó la disminución de los sentimientos negativos a que Parisi “ha sido uno de los actores más activos en los primeros meses del gobierno”, mencionando como ejemplo sus recientes conversaciones con La Moneda.
En el electorado de José Antonio Kast también se registró una reducción, aunque de menor magnitud: el 43% inicial de sentimiento desfavorable hacia Parisi bajó al 36%. Si bien un 17% de las percepciones negativas migró hacia posiciones neutrales o favorables, ese cambio fue compensado por un 11% que pasó a tener una visión negativa sobre el excandidato después del traspaso de gobierno. Sobre este punto, González explicó que entre los votantes de Kast “hay un grupo que no adhiere ideológicamente con la derecha” y que “quizás está mirando de manera más positiva a Franco Parisi en el último tiempo”.
En términos agregados, considerando a todos los encuestados, la percepción sobre Parisi también se alejó de la negatividad. Antes de las elecciones, los sentimientos desfavorables alcanzaban un 56%; en la actualidad son de un 45%. Las perspectivas neutrales aumentaron de 28% a 36%, mientras que los sentimientos favorables crecieron ligeramente de 16% a 19%.
LA SEGUNDA POLARIZACIÓN MÁS ALTA REGISTRADA
El estudio ubicó a las elecciones de noviembre de 2024 en Chile como el segundo proceso con mayor polarización afectiva entre todos los analizados por CNEP desde el año 2000. Solo fueron superadas por las elecciones de 2024 en Estados Unidos (7,1 puntos), donde Donald Trump se enfrentó a Kamala Harris.
El índice de 6,7 puntos –en una escala de 1 a 10– supera ampliamente los comicios anteriores estudiados en Chile desde 1993. En 2021, el mismo indicador registró 3,9 puntos para la contienda entre Gabriel Boric y Kast.
A diferencia de la polarización ideológica, la afectiva moviliza desde “la emocionalidad, no la racionalidad”, explicó Scherman, e incluye un “sentimiento de pertenencia” a un grupo contrapuesto a otro. Según estudios previos del LEAS, esta polarización se observa en Chile desde el plebiscito constitucional de 2022.
En la segunda etapa de la encuesta –realizada después de las elecciones– los investigadores esperaban una baja en la polarización, lo que es habitual tras procesos electorales. Sin embargo, a meses del cambio de mando, tampoco se redujo. González concluyó que hay algo “pasando a nivel de la ciudadanía”. Entre las consecuencias más directas mencionó la dificultad para llegar a acuerdos, la fragmentación partidaria y situaciones de “violencia política”, como la agresión al diputado Olivares.
Mientras que los votantes de Jara mantuvieron su nivel de polarización (60% antes y 62% después), el electorado de Kast se polarizó más, pasando de 52% a 62% en el mismo periodo. González vinculó este incremento con expectativas “muy altas” de algunos votantes del actual mandatario respecto del orden y la seguridad, que al no cumplirse tras el cambio de mando, habrían extremado sus posiciones.
EL EFECTO ESPEJO EN LA SATISFACCIÓN DEMOCRÁTICA
Los votantes de Jara y Kast se movieron en direcciones opuestas en cuanto a la satisfacción con la democracia. Antes de las elecciones, solo un 7% del electorado republicano estaba “muy satisfecho” con la democracia. Luego del triunfo de su candidato, ese valor se triplicó al 24%. En el mismo grupo, la opción “poco o nada satisfecho” se redujo de 71% a 31%. Por el contrario, en el electorado de Jara la opción “muy satisfecho” disminuyó de 18% a 14%, y “poco o nada satisfecho” aumentó de 31% a 48%.
En la pregunta sobre si las elecciones fueron “completamente libres”, los votantes de Kast pasaron de un 33% inicial a un 60% después del cambio de mando. En los de Jara ocurrió lo inverso: cayó de 62% a 38%.
González explicó que “la conexión entre ganar las elecciones y la satisfacción con la democracia es alta”, y puso como ejemplo a los votantes de Jara, donde “se observan percepciones mucho más negativas de cómo está funcionando la democracia en la actualidad”.
En cuanto al apoyo a la democracia como sistema, la situación es distinta, pues apunta al respaldo del régimen y no a su funcionamiento. González señaló que “el votante de Kast no tiene los niveles de apoyo a la democracia que sí observamos en los de Jara, donde el apoyo es más transversal”. Scherman complementó que un 34% de los votantes de Kast “sigue pensando que en alguna circunstancia un régimen autoritario es preferible a una democracia”.
Respecto de la confianza en el gobierno, el informe del LEAS describe un “efecto espejo”. Los votantes de Kast pasaron de una completa desconfianza (72%) antes de las elecciones a registrar un 47% de “alta confianza” después del cambio de mando. En el electorado de Jara, después del cambio de administración se registró un 56% de “baja confianza”.
Sobre la valoración de las instituciones, González afirmó que “entre los votantes de Kast hay una mirada mucho más positiva al sistema político”, pero que es una “señal aún tibia” y no suficiente para cambiar el panorama donde “la desconfianza sigue siendo mayoritaria”. Y agregó: “No estamos ni de cerca en el momento más luminoso de la opinión pública chilena”.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.



