Reflexiones de un exsuperintendente: Osvaldo Macías critica el sistema de Alta Dirección Pública tras su salida de la Superintendencia de Pensiones
Para Osvaldo Macías, su remoción como superintendente de Pensiones dejó en evidencia una falla estructural en el sistema de Alta Dirección Pública. Tras diez años en el cargo, haber ganado dos concursos públicos y cumplir todas sus metas de desempeño, fue notificado el 13 de marzo por el ministro del Trabajo, Tomás Rau, que debía dejar el puesto sin más explicación que el uso de facultades presidenciales.
Macías, quien asumió en 2016 durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet y fue ratificado por las administraciones de Sebastián Piñera y Gabriel Boric, asegura que su salida era previsible debido al cambio de gobierno y a su rol protagónico en la reforma previsional de 2025. “Me hubiera gustado seguir para completar la implementación de la reforma”, señaló en una entrevista realizada dos meses y medio después de su cese.
Sin embargo, más allá de la decisión política, el exfuncionario puso el foco en lo que considera una “práctica nociva”: la remoción sin causa de altos directivos públicos seleccionados por concurso. A su juicio, esto desvirtúa el objetivo del sistema ADP, creado para profesionalizar el Estado y ofrecer estabilidad laboral a cambio de un desempeño riguroso. “Si la persona hace bien su trabajo, debiera mantenerse. Ahí irrumpen las balas de plata”, afirmó.
HITOS DE SU GESTIÓN Y REFORMA PREVISIONAL
Macías se mostró orgulloso de los principales logros de su década al frente de la Superintendencia. En primer lugar, destacó la reforma previsional aprobada en 2025, que calificó como el hito más importante de su carrera. Le sigue la Pensión Garantizada Universal (PGU) de 2022, que elevó los beneficios a $250.000 mensuales y amplió la cobertura del 60% al 90% de la población.
En tercer lugar, mencionó el fortalecimiento institucional de la propia Superintendencia, que a su llegada en 2016 atravesaba un mal momento. “Cuando salí, la gente estaba orgullosa de lo que ha hecho y se siente valorada”, recordó.
No obstante, reconoció que quedaron tareas pendientes. Propuso escindir la división de atención al usuario para crear una intendencia especializada, con un rol en educación previsional. También sugirió potenciar la división de Tecnologías de la Información y dejarla dependiendo directamente del superintendente.
En cuanto a la implementación de los fondos generacionales y la licitación del stock de afiliados, Macías consideró que los plazos actuales son viables. La ley fija el 1 de abril de 2027 para el inicio de los fondos generacionales, y la licitación debe llamarse en agosto de 2027 y adjudicarse en diciembre del mismo año. “En total hay quince meses. No es demasiado apresurado”, sostuvo.
ROL DE LAS AFP Y RÉGIMEN DE INVERSIONES
Sobre las administradoras de fondos de pensiones, Macías reconoció sus virtudes operativas, especialmente en gestión de sistemas complejos y áreas de inversión. Sin embargo, criticó su calidad de servicio a los afiliados y su falta de visión para apoyar reformas que, aunque no fueran perfectas, beneficiaban a los cotizantes. “Fueron muy extremas en abrirse a soluciones buenas para sus afiliados”, señaló.
Respecto al régimen de inversiones, afirmó que el objetivo de los fondos generacionales es alcanzar buenas tasas de reemplazo al final de la vida laboral con el menor riesgo posible. Planteó que el regulador podría definir un benchmark por defecto, mientras que las AFP podrían proponer el suyo propio, dejando al afiliado la opción de elegir.
REFORMAS PENDIENTES Y RIESGOS DEL FAPP
Macías abordó también temas que considera urgentes para el sistema. Entre ellos, estudiar la factibilidad de aumentar la edad de jubilación, actualmente fijada en 60 años para mujeres y 65 para hombres, en un contexto de aumento de la expectativa de vida. Propuso crear una comisión multidisciplinaria liderada desde el gobierno para analizar esta materia, incorporando miradas de historiadores, sociólogos, actuarios y economistas.
Otro aspecto pendiente es reforzar el gobierno corporativo de la Superintendencia, sugiriendo un organismo colegiado para mitigar riesgos en la toma de decisiones. Además, planteó fusionar la Superintendencia de Pensiones con la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso) para crear una gran entidad.
En relación con el Fondo Autónomo de Protección Previsional (FAPP), advirtió que el mayor riesgo proviene del Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS), debido al descalce entre activos fijos y pasivos variables. Urgió a traspasar la licitación del seguro al FAPP para que pueda mitigar esos riesgos y realizar los estudios actuariales necesarios, mientras se analizan los otros temas en paralelo.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
