Con la participación de los cancilleres y ministros de Seguridad de Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú y Chile, el gobierno de José Antonio Kast celebró en Santiago una cumbre de seguridad para coordinar un plan de acción conjunto contra el crimen organizado transnacional. La iniciativa, impulsada por la Cancillería chilena encabezada por Francisco Pérez Mackenna, apunta a superar las simples declaraciones y fijar mecanismos operativos con plazos y responsables definidos.
DESAFÍOS DE LA COORDINACIÓN REGIONAL
Desde fines de enero, Pérez Mackenna comenzó a elaborar propuestas en materia de seguridad fronteriza, uno de los pilares de su gestión. La preocupación de que esta iniciativa terminara convertida en una “linda foto” sin resultados concretos rondó hasta último momento entre los participantes. En el recuerdo estaba la cumbre convocada por el gobierno de Gabriel Boric en abril de 2024, que reunió a un alto número de países pero no fijó sistemas de seguimiento ni metas específicas.
Según fuentes del Ministerio Público, la falta de una institucionalidad sólida para la cooperación es un problema recurrente: pese a que existen numerosos mecanismos de coordinación internacional, no logran articular un trabajo conjunto efectivo. Las policías enfrentan la misma dificultad.
INVOLUCRAR A ORGANISMOS INTERMEDIOS
El acuerdo alcanzado en la cumbre busca mejorar el intercambio de información e inteligencia entre las naciones participantes, y crear condiciones para que policías y fiscalías trabajen de forma conjunta en investigaciones y operativos. El objetivo es impedir que los miembros de organizaciones criminales crucen las fronteras para evadir la persecución penal en un país y continuar delinquiendo en otro.
Otros temas complejos surgieron en las conversaciones preparatorias: regular el intercambio de bases de datos, el uso coordinado de registros biométricos, la inteligencia artificial para la trazabilidad de armas contrabandeadas y el fortalecimiento del control fronterizo.
MEDIDAS CON CRONOGRAMAS
Recién el 30 de abril, cuando la organización ya estaba avanzada, el canciller Pérez Mackenna informó al fiscal nacional Ángel Valencia sobre el encuentro. El canciller había manejado el tema con su equipo de confianza, sociabilizando la iniciativa con sus pares de Bolivia, Perú, Argentina y luego Ecuador.
No fue fácil definir el contenido. El gobierno de Kast esperaba un texto muy específico, pero el canciller argentino Pablo Quirno convenció de no ser tan ambicioso en esta primera etapa. Finalmente optaron por sellar un compromiso en cinco grandes áreas: intercambio de información, coordinación fronteriza, trazabilidad de flujos financieros, cooperación institucional y fortalecimiento de mecanismos regionales de respuesta. Se creó una mesa técnica que en 90 días deberá proponer medidas concretas. En 180 días volverán a reunirse, esta vez en Buenos Aires, para evaluar los avances.
AMPLIAR LA PARTICIPACIÓN
La ausencia de Colombia fue vista como un tema complejo, especialmente para abordar el sicariato. Desde las cancillerías destacan que la cumbre fue solo un primer paso y esperan que otros países se sumen. Paraguay está muy interesado y su ingreso podría concretarse pronto. La inclusión de Brasil es considerada indispensable para la eficacia de las medidas, especialmente en el corredor bioceánico.
Los cinco cancilleres, a iniciativa de Pérez Mackenna, decidieron presentar este compromiso a la próxima Asamblea General de la OEA, prevista para el 22 al 24 de junio en Ciudad de Panamá. El canciller argentino vinculó la iniciativa con el Escudo de las Américas, lanzado por Donald Trump, pero cercanos a Pérez Mackenna aseguran que la decisión de partir con Bolivia, Perú y Argentina se debió a razones prácticas y a la urgencia de mostrar resultados en los primeros 90 días de gobierno.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
