Heridas y divisiones del triunfo de Quiroz
La Cámara de Diputados se alista para una nueva jornada legislativa intensa entre el martes 19 y miércoles 20 de mayo, cuando deberá votarse el megaproyecto de reconstrucción y reactivación económica impulsado por el Presidente José Antonio Kast. Pese a las amenazas aisladas de algunos parlamentarios de oposición que buscan revivir un “tsunami” de indicaciones para entorpecer la discusión, el escenario parece favorable para el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz. La votación se extenderá hasta total despacho, con el riesgo de prolongarse hasta la madrugada del jueves 21 si se confirma una nueva oleada de enmiendas.
EL TRIUNFO LEGISLATIVO DE QUIROZ
El despacho del megaproyecto desde la Comisión de Hacienda de la Cámara, tras 15 horas de debate, se ha convertido en el mayor logro legislativo del jefe económico. A diferencia de la ley que atenuaba el alza de la parafina, destrabada por gestiones del ministro del Interior, Claudio Alvarado (UDI), esta vez la negociación central recayó directamente sobre Quiroz. El ministro logró asegurar los votos del Partido de la Gente (PDG) para aprobar el corazón de la iniciativa: la rebaja de impuestos a las empresas y la reintegración del sistema tributario.
Aunque Alvarado y el ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot (RN), también apoyaron las tratativas, sus gestiones se han centrado en tender puentes con la DC y otras fuerzas de centroizquierda. El diputado y presidente de la Falange, Álvaro Ortiz, calificó el éxito o fracaso de esos acercamientos como una “noticia en desarrollo”.
Con los 13 votos del PDG para los ejes centrales de la iniciativa y los tres respaldos a la idea de legislar comprometidos por los diputados Cristián Contreras (PDG suspendido), Jaime Mulet (Frevs) y René Alinco (indep.), el proyecto ya cuenta con una base sólida para salir airosa de la Cámara.
CONCESIONES Y TENSIONES EN EL CAMINO
En la Comisión de Hacienda, al ministro Quiroz se le cayeron dos artículos, retiró otro y un cuarto salió con modificaciones. El rechazo que más le impactó fue la negativa a eliminar la franquicia tributaria del Sence. Aunque el ministro se mostró dispuesto a realizar ajustes a petición de la UDI en la tramitación ante la Comisión de Trabajo, la propuesta para poner fin a ese instrumento fue rechazada con los votos de la oposición y de dos diputados de RN.
Este episodio generó tensión entre los históricos aliados de la derecha. Diputados de la UDI criticaron el desmarque de RN, exponiendo una problemática que podría agudizarse para Quiroz en futuras etapas legislativas: hacer concesiones a una colectividad, ya sea del oficialismo o la oposición, puede crear un incentivo perverso que premie a los díscolos y descuelgue a legisladores oficialistas molestos por no haber recibido gestos similares.
Un fenómeno similar ocurrió cuando Quiroz accedió a trabajar la propuesta del PDG para generar un mecanismo compensatorio por la compra de pañales y medicamentos. A los libertarios les molestó que los diputados del Partido de la Gente se adjudicaran un supuesto compromiso del ministro García de no subir el impuesto a las pymes.
MOLESTIAS DEL PPD Y RUPTURA EN LA COMISIÓN
Los acercamientos del Ejecutivo con el PDG también incomodaron al PPD. Su representante en la Comisión de Hacienda, el independiente Carlos Bianchi, reclamó sentirse marginado de las conversaciones. El diputado Jaime Araya (indep. PPD), autor intelectual del llamado tsunami de indicaciones, buscaba aumentar el volumen de la queja por la falta de apertura a negociar de La Moneda, aunque su estrategia no fue seguida completamente por sus pares de bancada.
La molestia de Bianchi tuvo otro coletazo: la relación entre el veterano legislador magallánico y el presidente de la Comisión de Hacienda, el diputado Agustín Romero (republicano), se quebró. Bianchi criticó con dureza el manejo “dictatorial y matonezco” de la comisión por parte de Romero. Para algunos parlamentarios, el republicano sacrificó su capital político y humano para cumplir las instrucciones de La Moneda y apurar las votaciones.
Un Bianchi enojado —quien puede incidir en la postura de su hijo, el senador Karim Bianchi, cuando el megaproyecto se discuta en la otra rama del Congreso— podría poner en jaque los planes estratégicos de los republicanos y del mismo Romero para llegar a presidir la Cámara. Aunque Bianchi suele moverse al margen de los bloques, es una voz escuchada por sus pares, que le reconocen su experiencia y habilidad para sobrevivir 20 años en política sin un partido detrás. El gobierno anterior de Gabriel Boric le concedió la vicepresidencia de la Cámara y luego la presidencia de Hacienda.
DIVISIONES EN LA DEMOCRACIA CRISTIANA
Otra tensión que expuso la tramitación del megaproyecto es la pugna entre senadores y diputados DC. Mientras los tres representantes de la Falange en la Cámara Alta se muestran contrarios a la iniciativa gubernamental, los diputados falangistas mantienen un canal de conversaciones con el Ejecutivo y es altamente probable que terminen apoyando aspectos centrales de la propuesta presidencial.
Aunque en otras fuerzas opositoras también hay opiniones encontradas entre quienes prefieren mostrarse más dialogantes o más resistentes, el manejo del Ejecutivo inclinó la balanza hacia posiciones más contrarias a la megarreforma.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.



