Exministros de Boric: la incierta y diversa reinvención tras el poder
La diversa e incierta reinserción del gabinete de Boric
El martes pasado, Mara Sedini y Trinidad Steinert se sumaron a la larga lista de ministros de Estado que deben reinventarse tras abandonar el gobierno. Es un tránsito que hoy enfrentan varios integrantes del gabinete de Gabriel Boric, pero que antes vivió Francisco Vidal cuando dejó el Ministerio del Interior de Ricardo Lagos en marzo de 2006. Al día siguiente de su salida, Vidal se encontró con una realidad distinta: pasó de la intensidad del poder a una vida normal, lo que le generó una sensación de angustia que meses después los médicos diagnosticaron como estrés acumulado.
EL CHOQUE DE LA SALIDA
Vidal recuerda que su cuerpo no logró adaptarse al cambio de ritmo. Ya no debía revisar los diarios hasta la madrugada ni despertarse cinco horas después. A las pocas semanas de salir de La Moneda, se reunió a comer con otros exministros y conversaron sobre lo que les pasaba a cada uno: pasar de la adrenalina total a la normalidad. Raúl Figueroa, quien lideró Educación en el segundo gobierno de Sebastián Piñera, admite que ser ministro es un trabajo que castiga las debilidades, porque exige al máximo en todas las dimensiones: comunicar, gestionar, tomar decisiones con información escasa y negociar.
Dejar el gobierno no solo golpea al cuerpo, sino también a la autoestima. Muchos exministros vuelven al lugar desde el que partieron: los académicos a las clases, los abogados a los tribunales y los doctores al sistema de salud. En la administración saliente, eso ha sido una constante. Nicolás Grau, Luis Cordero, Alberto van Klaveren, Nicolás Cataldo, Ximena Aguilera, Jaime Gajardo, Giorgio Boccardo, Juan Carlos Muñoz, Macarena Lobos, Esteban Valenzuela, María Ignacia Fernández, Claudio Huepe, Diego Pardow y Aldo Valle regresaron a la academia. Algunos volvieron a la misma universidad donde trabajaban antes; otros cambiaron.
EL RETORNO A LA ACADEMIA
Cordero está volviendo progresivamente al estudio FerradaNehme, donde era socio. Ximena Aguilera intentó regresar a la UDD, pero no tuvo éxito, por lo que recaló en la UDP, según fuentes académicas. Jeannette Vega y Begoña Yarza volvieron al mundo de la salud, la primera en medio de una polémica con el actual ministerio, y Marco Antonio Ávila encontró trabajo en la Junji de Coquimbo. Un exministro de Boric admite que lo difícil es cuando se viene de la política, porque ahí es más complicado reinventarse: no buscan ir al sector privado como primera opción, sino volver a la arena política.
LA IZQUIERDA PRIVADA
Para quienes tuvieron posiciones en la primera línea de un gobierno que terminó derrotado en las elecciones de 2025, volver o reinventarse no ha sido fácil. Muchos que han intentado privatizarse se han encontrado con el argumento de que vienen de una administración dura con el sector privado. Es el escenario de Carolina Tohá, Álvaro Elizalde, Carlos Montes, Maya Fernández, Camila Vallejo, Antonia Orellana, Javiera Toro y Francisco Figueroa. Miguel Crispi y Mario Marcel pasaron de ser fundamentales en el gobierno a no tener una fuente laboral estable.
Los exministros políticos de Boric enfrentan un desafío doble: deben reinventarse cuando muchos recién cumplieron 40 años, después de dedicar casi la mitad de su vida a llegar al poder. Camila Vallejo, exvocera de gobierno, se encuentra sin trabajo estable. Un exministro dice que ella no ha parado desde que era dirigente estudiantil, y que necesita descanso. Tohá creó un observatorio de seguridad, pero no se conocen proyectos asociados. Marcel pasó de presidir el Banco Central a realizar consultorías internacionales, y mantuvo en reserva su colaboración en la estrategia opositora contra la megarreforma de Kast.
Jeannette Jara fundó la consultora Faro, que sus cercanos califican como en rodaje, aunque ha realizado charlas políticas en el extranjero. Javiera Toro, exministra de Bienes Nacionales y Desarrollo Social, trabajó como abogada en FerradaNehme, pero por ahora se dedica a la discusión política interna del Frente Amplio, al igual que Antonia Orellana. Un exsecretario de Estado de la Nueva Mayoría no es optimista: cree que todos están desesperados, presionando a alcaldes y diputados para encontrar algo, pero están tan expuestos que no se atreven a meterlos en planillas de pago, por lo que estarían condenados a ser lobistas.
BOLETAS Y ASESORÍAS
Para los que tienen trayectorias políticas profesionales, privatizarse requiere transmitir que lo hacen definitivamente, porque lo transitorio no les sirve. El mercado no les da credibilidad. Varios de la administración saliente lo están intentando: Ana Lya Uriarte creó asesorías, Jeannette Jara hizo lo mismo, Álvaro García reabrió su consultora, y Aisén Etcheverry es directora de Asuntos Públicos de Crítica. Giorgio Jackson, en tanto, estudia un doctorado en Barcelona. Él dice que salda una deuda consigo mismo y su desarrollo personal, y que más que vacío, siente libertad.
Un exministro de la Nueva Mayoría sostiene que el único camino con certezas es complementar la experiencia con formación que abra más campos de reinserción. No basta con haber sido diputado o ministro. Algunos tienen transiciones más fáciles, como Jorge Burgos, quien volvió a ser abogado y se acostumbró al Metro, pagar impuestos y una vida más apacible, aunque aún extraña la complejidad del poder. Helia Molina, exministra de Salud de Bachelet, terminó en la Universidad de Santiago después de una polémica entrevista, y confiesa que se hubiera cortado dedos por seguir siendo ministra.
La docencia universitaria, camino que tomaron 15 exministros de Boric, no siempre paga bien. Un exministro de Bachelet admite que algunos hacen boletas por 300 mil o 500 mil pesos en universidades, y deben dar clases en tres o cuatro para juntar dos o tres millones. La izquierda lo tiene más difícil, dice, porque antes existían fundaciones sin plata, y muchos montan consultoras para asesorar a parlamentarios o alcaldes. En contraste, los políticos de derecha tienen procesos de reinvención menos traumáticos, con una red de universidades privadas que los recluta. Un exministro de Piñera confirma que tuvo que usar ahorros mientras estuvo en el gobierno, y que el retorno al mercado laboral se ha vuelto complejo: el mundo privado ve a los políticos como un riesgo para su marca. Algunos se demoraron hasta ocho meses en encontrar trabajo.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
