Entel lleva poco más de una década compitiendo en el mercado peruano, un país que hoy ya representa el 35% de sus ingresos consolidados. La firma ligada a los grupos Matte y Vicuña desembarcó en 2013 tras adquirir las operaciones de Nextel por US$400 millones, en un escenario dominado por Claro, del mexicano Carlos Slim. Desde entonces, la filial peruana ha pasado por varias etapas: rentabilización, crecimiento y, en los últimos años, consolidación como uno de los actores relevantes del sector móvil.
Actualmente, Perú aporta US$1.449 millones a los ingresos totales de Entel, lo que representa un incremento del 7,5% respecto del ejercicio anterior. La compañía cuenta con 10 millones de clientes en ese país. Al mando de la operación está el chileno Alexis Licci, quien asumió la gerencia general en 2022. Bajo su liderazgo, la empresa ha anunciado un plan de inversiones por US$208 millones, destinado principalmente a expandir la red 5G: pasará de 888 sitios a 2.485, un aumento cercano al 170%. También continuará potenciando la cobertura 4G, con una proyección de crecimiento del 11% en los sitios, de 4.771 a 5.279.
INVERSIÓN Y CRECIMIENTO EN UN MERCADO COMPETITIVO
El mercado de telecomunicaciones peruano comparte varias de las dificultades que enfrenta el sector en Chile: alta competitividad, presión sobre los márgenes y cuatro operadores móviles disputándose los clientes. En Perú, Entel compite con Claro, Bitel e Integratel (ex Movistar, adquirida por un grupo argentino). Pese a ser el tercer operador en número de abonados, con una participación del 23,2%, la firma se posiciona como el segundo en ingresos y EBITDA, según datos proporcionados por la propia empresa.
Uno de los desafíos más relevantes ha sido la transición hacia un modelo de negocio más rentable. Hasta 2017, existían las llamadas “redes únicas”, que obligaban a las compañías a cobrar tarifas elevadas por las llamadas entre distintas operadoras. Ese esquema cambió, pero la estructura del mercado sigue marcada por una alta proporción de clientes prepago: el 51% del total, muy por encima del promedio chileno. Esto se explica, en parte, por la elevada informalidad de la economía peruana, que lleva a los usuarios a preferir el pago diario antes que comprometerse con planes pospago de mayor valor.
REGULACIÓN: PERMISOS AUTOMÁTICOS, PERO MAYOR PROTAGONISMO DEL REGULADOR
En materia regulatoria, el escenario peruano presenta diferencias significativas respecto del chileno. Mientras en Chile los operadores critican el exceso de trámites para el despliegue de infraestructura —procesos que pueden demorar años—, en Perú los permisos son automáticos una vez presentado el proyecto. Sin embargo, ello no implica que la regulación sea más liviana.
El Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel) tiene un rol mucho más activo que la Subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) en Chile. A fines de 2024, por ejemplo, el regulador impuso restricciones a la venta de chips telefónicos como medida para combatir las extorsiones telefónicas. Esas decisiones afectan directamente la operación diaria de las compañías.
DESAFÍOS ESTRUCTURALES: CONECTIVIDAD Y MODELO DE NEGOCIOS
Cerca del 90% del negocio de Entel en Perú proviene exclusivamente del segmento móvil. En internet fijo, su participación es marginal, inferior al 1%. Para potenciar ese servicio, la empresa cerró en 2024 un acuerdo con Pangea, operador mayorista de fibra óptica controlado por KKR y Telefónica, similar al que tiene en Chile con Onnet. Ese convenio se cayó a principios de 2025, pero ya se firmó uno nuevo con Win, lo que permitirá desplegar la conectividad fija con mayor fuerza.
Otro factor determinante es la baja penetración del servicio en zonas rurales y de difícil acceso. Se estima que poco más del 7% de los hogares peruanos carece de cualquier tipo de conexión a internet, ya sea móvil o fijo. En Chile, en cambio, la cobertura alcanza al 98% de la población. Para abordar esa brecha, Entel Perú ha apostado por una alianza con Starlink, el servicio de internet satelital de SpaceX, que resulta clave para llegar a las zonas más apartadas.
El ingreso promedio por usuario (ARPU) refleja las diferencias estructurales entre ambos mercados. Mientras en Chile el ARPU de Entel supera los $10.171 mensuales (poco más de 11 dólares), en Perú apenas alcanza los 6,1 dólares. La alta ponderación del prepago y la informalidad laboral explican esa brecha. La transición de clientes prepago a planes pospago ha sido mucho más lenta en Perú, y es precisamente el pospago el que genera los mayores márgenes para las operadoras.
En síntesis, Entel enfrenta en Perú un mercado dinámico, con reglas regulatorias distintas a las chilenas, una base de clientes mayoritariamente prepago y desafíos de conectividad que obligan a buscar soluciones innovadoras, como la alianza satelital. La inversión en 5G y la expansión de la red 4G apuntan a consolidar su posición, pero la rentabilidad dependerá de la capacidad para migrar a los usuarios hacia planes de mayor valor y de sortear las restricciones impuestas por el regulador local.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
