El cruce de declaraciones entre el excandidato a la vicepresidencia de la Convención Constitucional y los actuales representantes del Partido de la Gente (PDG) refleja las tensiones que genera la tramitación del proyecto de reconstrucción impulsado por el Ejecutivo. Mientras desde un sector se cuestiona la estrategia negociadora de la colectividad, desde el PDG defienden sus acuerdos como avances concretos para la clase media.
LAS CRÍTICAS DE BASSA
En conversación con Radio Infinita, el diputado Jaime Bassa (PDG) se refirió al rol que ha desempeñado su partido en las conversaciones con el Gobierno en el marco del proyecto de reconstrucción. Aunque reconoció el esfuerzo legítimo de la colectividad por incidir en el debate público, fue enfático al calificar su accionar como “ingenuo”.
Bassa sostuvo que los acuerdos alcanzados hasta ahora serían de menor envergadura si se comparan con la magnitud de la reforma que promueve el Ejecutivo. A modo de ejemplo, mencionó la devolución del IVA en medicamentos y pañales, una medida que —según su visión—, si bien relevante para la clase media, resulta insuficiente frente al conjunto de cambios que se discuten.
El parlamentario también cuestionó la falta de garantías efectivas en los compromisos adquiridos con el Gobierno. Señaló que el PDG habría salido de la conversación sin certezas sobre el cumplimiento de lo pactado. En esa línea, aludió al impuesto del 12,5% a las pymes: indicó que en un momento se dijo que esa carga tributaria estaría incluida en el proyecto de ley, y luego se aclaró que sería objeto de un proyecto paralelo. Para Bassa, esto revela un problema de gobernabilidad en la forma en que el Ejecutivo se relaciona con los partidos.
LA RESPUESTA DEL PDG
Las afirmaciones de Bassa no tardaron en encontrar réplica. La diputada y subjefa de bancada del PDG, Tamara Ramírez, salió al paso de las críticas. A su juicio, resulta sencillo hablar de ingenuidad desde una posición de comodidad, pero la realidad de la calle es otra. Sostuvo que al Frente Amplio le aterra perder el control y que, en su opinión, el PDG logró en un corto plazo lo que no se había conseguido en más de diez años: frenar el alza de impuestos a las pequeñas y medianas empresas, y asegurar bonos para colectiveros y transportistas escolares.
La parlamentaria defendió el enfoque pragmático de su partido, señalando que si existen recursos, estos deben destinarse a medicamentos y pañales, no a la burocracia. Agregó que están rompiendo un estancamiento de doce años entre sectores de izquierda y derecha, y que si ello incomoda a algunos, es porque finalmente existe una bancada que no pide permiso para defender el bolsillo de la clase media.
Por su parte, el diputado y nuevo vicepresidente del PDG, Patricio Briones, también se refirió a los dichos de Bassa. Afirmó que no le parece negativo que se discuta la influencia del PDG en la política chilena, independientemente del calificativo que se use. Reconoció que pueden ser tildados de ingenuos o disruptivos, pero subrayó que lo que no dejarán de ser es un espacio que representa a la persona común. En cuanto al impacto de los acuerdos con el Ejecutivo, señaló que, sea este real o pasajero, al menos han propuesto situaciones, mejoras y cambios para que quienes confiaron en el PDG constaten que no son “más de lo mismo” y que están cumpliendo su labor.
IMPLICANCIAS DEL DEBATE
El intercambio de opiniones entre miembros del mismo partido pone de relieve las distintas visiones internas sobre la estrategia negociadora con el Gobierno. Mientras un sector aboga por un mayor escepticismo frente a los compromisos gubernamentales, otro defiende la obtención de beneficios concretos para sectores específicos de la población, en un contexto donde el proyecto de reconstrucción avanza en su tramitación legislativa.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
