La crisis de credibilidad que enfrenta Codelco en los últimos meses ha puesto en tensión la continuidad de su presidente ejecutivo, Rubén Alvarado. Diversas fuentes del sector minero y exdirectivos de la estatal coinciden en que su permanencia al frente de la cuprífera sería cuestión de semanas, a menos que ocurra un imprevisto de último minuto que altere los planes de renovación que ya estaría delineando el nuevo presidente del directorio, Bernardo Fontaine.
El diagnóstico es transversal: Alvarado acumula una serie de contingencias que han erosionado su liderazgo. El accidente fatal en la división El Teniente en julio de 2025, donde perdieron la vida seis trabajadores, sumado a las recientes denuncias por supuestas irregularidades en los registros de producción de cobre en diciembre pasado, han debilitado su posición al interior de la empresa y ante la opinión pública. Expertos consultados señalan que las fallas en transparencia y comunicación durante esos episodios terminaron por desgastar su figura.
LA ESTRUCTURA DE PODER Y LAS DECISIONES DIFÍCILES
Quienes participaron en el proceso que llevó a Alvarado al cargo, en agosto de 2023, indican que el directorio de entonces apreció su experiencia en crisis, sobre todo tras la reconstrucción del Metro de Santiago luego del estallido social, y su estilo cortés, visto como un contrapeso a la personalidad dominante de Máximo Pacheco. Con el paso del tiempo, sin embargo, se hicieron evidentes deficiencias en su capacidad para dirigir una organización tan compleja como Codelco.
En la práctica, el poder en la estatal se concentraba en tres personas: Alvarado, Pacheco y el vicepresidente de Operaciones, Mauricio Barraza, quien tenía una influencia notable. Barraza rendía cuentas directamente a Pacheco, sin pasar por Alvarado, y operaba como una suerte de segundo al mando. Esta configuración cambió en febrero de 2025, cuando Alvarado decidió despedir a Barraza y a todo el equipo directivo de El Teniente, luego de que se detectaran inconsistencias en los informes técnicos sobre un estallido de roca ocurrido dos años atrás.
Esa determinación no bastó para restaurar su credibilidad. Además, durante su gestión, Alvarado incorporó a un único ejecutivo de su círculo cercano, Sebastián Court, quien se encontraba de vacaciones cuando estalló la controversia por la sobreproducción de cobre. Court tenía a su cargo a César Márquez, gerente de Control de Gestión, quien fue despedido después de una auditoría interna.
EL PESO DE LA SEGURIDAD Y LA TRANSPARENCIA
El siniestro en El Teniente, considerado el peor accidente en la corporación en más de tres décadas, marcó un punto de inflexión. Testigos de la época relatan que, pese a su rol como máximo ejecutivo operativo, Alvarado no asumió la conducción de la crisis ni tomó la vocería frente a los familiares de los fallecidos. Esa tarea recayó en el entonces presidente del directorio, Máximo Pacheco, y en otros gerentes de la división.
Para varios analistas, esa actitud evidenció una dinámica ya instalada: Alvarado optó por un papel secundario dentro de la estructura de poder de Codelco, en contraste con el perfil más protagónico y ejecutivo que históricamente han tenido los presidentes ejecutivos de la empresa. La sombra de Pacheco, descrito como un líder de carácter fuerte y con injerencia directa en áreas operativas, habría limitado el espacio de acción de Alvarado, quien prefirió no disputar el protagonismo.
LA BÚSQUEDA DEL SUCESOR
Ante este panorama, Bernardo Fontaine, el nuevo presidente del directorio, ya está trabajando en encontrar un sucesor. Según fuentes al tanto del proceso, Fontaine ha sostenido reuniones con destacados ejecutivos mineros desde marzo y tendría un candidato definido, que deberá ser ratificado por el directorio.
Las señales indican que se trata de un ejecutivo de unos 60 años, con experiencia en minería y familiarizado con el sector del cobre, de perfil fuerte pero con buenas habilidades de relación. Entre los nombres que han circulado, aunque sin confirmación, figuran Jorge Gómez (ex CEO de Collahuasi), quien habría negado la opción; Juan Andrés Morel (de Lundin Mining); y ejecutivos con pasado en Codelco como Álvaro Aliaga, Nicolás Rivera y Mauricio Larraín. Otros nombres más conocidos, como Iván Arriagada, Diego Hernández y Thomas Keller, ya habrían descartado la posibilidad.
La urgencia del cambio responde a la necesidad de dar señales claras de renovación en un momento crítico para la estatal. Codelco enfrenta desafíos mayúsculos en producción, proyectos estructurales, transparencia y seguridad, y la administración actual busca un liderazgo que logre reencauzar la empresa. La decisión final, que podría conocerse en el corto plazo, marcará el inicio de una nueva etapa en la mayor productora de cobre del mundo.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
