El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) compareció ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados para entregar su análisis sobre el proyecto estrella del Gobierno, en el marco de la discusión de la iniciativa que busca impulsar el crecimiento económico. La presidenta del organismo, Paula Benavides, fue la encargada de exponer una mirada crítica respecto de la sostenibilidad fiscal de la propuesta, advirtiendo que el actual contexto de estrés fiscal exige un enfoque de prudencia en la evaluación de sus impactos.
PRESENTACIÓN ANTE LA COMISIÓN DE HACIENDA
Benavides, acompañada del vicepresidente Sebastián Izquierdo y de los consejeros Hermann González, Joaquín Vial y Marcela Guzmán, explicó que el proyecto combina medidas de gasto, modificaciones tributarias y simplificaciones regulatorias. La iniciativa contempla tanto disposiciones transitorias como permanentes, todas orientadas a elevar el crecimiento tendencial de la economía. Según el informe financiero del proyecto, el impacto fiscal se divide en un efecto directo y otro de segunda vuelta, este último asociado al mayor crecimiento esperado.
Respecto del efecto fiscal directo —sin considerar el impacto del mayor crecimiento— el CFA calculó un déficit persistente durante todo el horizonte de evaluación. Dicho déficit alcanzaría un máximo de 0,71% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2030 y se mantendría en 0,43% del PIB hacia 2050. En cuanto al efecto de segunda vuelta, el Consejo estimó que el mayor crecimiento podría mejorar el balance fiscal en 0,41% del PIB para 2030.
DÉFICIT PERSISTENTE EN EL HORIZONTE FISCAL
El organismo autónomo fue enfático al señalar que el impacto final del proyecto depende críticamente de que se materialice el crecimiento económico proyectado. Sin ese efecto, la iniciativa genera un deterioro fiscal permanente de 0,43% del PIB en régimen (2050). Incorporando el efecto crecimiento, el balance fiscal mejoraría a 0,78% del PIB en régimen, pero en 2030 seguiría siendo deficitario en 0,3% del PIB.
Entre 2026 y 2031, la iniciativa legal genera un impacto fiscal neto negativo. Para lograr neutralidad fiscal en ese período, el CFA indicó que se requerirían fuentes de financiamiento adicionales de magnitud relevante que no están contempladas en el proyecto. Las fuentes de financiamiento actuales, sostuvo el Consejo, no compensan los menores ingresos fiscales.
Si bien el CFA valoró que la iniciativa incluya medidas para impulsar el crecimiento y se complemente con ajustes de gasto, advirtió que el proyecto presenta déficits fiscales al menos hasta 2031, incluso considerando el efecto crecimiento. Además, identificó diversos riesgos que podrían aumentar esos déficits.
La entidad destacó que el proyecto compromete gasto fiscal con alta certeza en el corto plazo y reduce ingresos permanentes, mientras que los efectos positivos dependen de ingresos futuros más inciertos asociados al crecimiento. Esto podría traducirse en un deterioro del balance fiscal si el crecimiento no se materializa en la magnitud y velocidad estimadas, dificultando retomar una senda de convergencia fiscal y aumentando el riesgo de sobrepasar el nivel prudente de deuda pública.
En ese marco, el CFA señaló que se requeriría un mayor esfuerzo fiscal para avanzar hacia una trayectoria de consolidación, lo que debiera reflejarse en el decreto de política fiscal y en las acciones correctivas asociadas al desvío de la meta de Balance Fiscal 2025.
LOS NUEVE RIESGOS IDENTIFICADOS
El Consejo planteó como un riesgo transversal el descalce entre costos y beneficios fiscales. Los costos o menores ingresos directos de las medidas se materializan con mayor certeza desde el primer año de vigencia, mientras que los beneficios dinámicos asociados al mayor crecimiento se incorporan de forma gradual y con mayor incertidumbre en cuanto a su materialización, velocidad y magnitud de transmisión hacia el PIB y la recaudación. Este descalce podría resultar en un valor presente del proyecto distinto y afectar la sostenibilidad de las finanzas públicas.
De no materializarse parcial o totalmente los mayores ingresos proyectados por la vía del crecimiento, podría observarse un deterioro fiscal adicional al escenario base del informe financiero, presionando aún más el contexto de estrechez fiscal.
El CFA enumeró nueve riesgos fiscales directos:
1. El costo de la rebaja de la tasa de Impuesto de Primera Categoría no está compensado por el mayor crecimiento de la medida.
2. El crédito tributario al empleo tiene un alto costo fiscal efectivo y riesgo de consistencia con otras estimaciones.
3. La exención transitoria de IVA a viviendas nuevas representa un riesgo de mayor costo fiscal efectivo.
4. La compensación al Fondo Común Municipal (FCM) generaría una posible mayor presión fiscal permanente.
5. La probidad por licencias médicas podría generar un menor ahorro fiscal y un costo no contemplado.
6. El aumento de cupos por incentivo al retiro podría no materializar el ahorro fiscal esperado.
7. Las sanciones al contrabando de tabaco generarían una posible menor recaudación a la esperada.
8. El mecanismo de restitución por anulación de una Resolución de Calificación Ambiental (RCA) no tiene cláusula de gasto máximo.
9. Los impuestos sustitutivos y la repatriación de capitales reiteran medidas transitorias de regularización o anticipo, lo que puede debilitar el cumplimiento tributario y afectar la sostenibilidad de los ingresos fiscales en el mediano plazo.
Además, se identificaron dos riesgos indirectos: la incertidumbre sobre los impactos en el crecimiento del proyecto y la incertidumbre sobre el traspaso del mayor crecimiento a ingresos fiscales futuros.
RIESGOS INDIRECTOS Y RECOMENDACIONES
El CFA recomendó que, dada la envergadura del proyecto y sus impactos, se aborden los espacios de mejora desde el punto de vista fiscal. Propuso analizar el proyecto en conjunto con las proyecciones fiscales actualizadas en el próximo Informe de Finanzas Públicas, para definir las nuevas metas fiscales y el plan de acciones correctivas por el desvío de la meta de 2025.
El organismo enfatizó que, ante la importante incertidumbre de las proyecciones, equivocarse hacia el lado negativo tendría efectos mayores debido al estrés fiscal.
REACCIÓN DEL GOBIERNO
Una vez conocida la presentación, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, señaló que el Gobierno analizará el informe del CFA antes de responder. Afirmó que lo conocieron hace pocas horas y que lo estudiarán detenidamente en su mérito, para luego responder en tiempo y forma oportunamente.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
