El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, salió al paso de las críticas que ha generado el crédito tributario al empleo incluido en la megarreforma impulsada por el gobierno de José Antonio Kast. La iniciativa, que busca aliviar la carga laboral de las empresas, ha sido cuestionada por economistas y parlamentarios debido a su elevado costo fiscal y su acotado efecto en nuevas contrataciones. En un seminario organizado por Clapes UC, la autoridad defendió la medida como una herramienta de protección del empleo formal.
COSTO FISCAL Y ALCANCE DEL BENEFICIO
El principal reparo de los especialistas apunta al impacto en las arcas fiscales: se estima un gasto de US$1.400 millones al año. Además, cuestionan que el incentivo no estaría orientado a generar nuevas plazas laborales, sino a mantener las existentes. Quiroz reconoció estar en “minoría” frente a esa visión, pero insistió en que el crédito busca contener el aumento del costo laboral derivado de políticas como la reducción de la jornada a 40 horas y el alza en las cotizaciones previsionales.
“El costo laboral subirá 15% aproximadamente, que es el 15% que entrega este crédito”, afirmó el secretario de Estado. En esa línea, agregó que la medida no debe ser juzgada como un subsidio al empleo, sino como una protección a los trabajadores formales de menores ingresos. Citó como ejemplo los despidos masivos de Walmart en los últimos 24 meses para graficar la necesidad de retener puestos de trabajo.
MECANISMO DEL CRÉDITO TRIBUTARIO
La propuesta permite que las empresas con trabajadores cuyas remuneraciones se sitúen entre 7,8 UTM y 12 UTM accedan a un crédito tributario. Este beneficio se descuenta a través de los pagos provisionales mensuales (PPM) o del Impuesto al Valor Agregado (IVA). En la práctica, ello se traduce en una reducción de la tasa del impuesto de primera categoría en aproximadamente tres puntos porcentuales.
Según las estimaciones oficiales, una vez aprobada la ley, las empresas que utilicen este crédito podrían ver disminuida su tasa efectiva desde el actual 27% a cerca del 24%. Si en el futuro la tasa general baja al 23%, el beneficio permitiría alcanzar un nivel en torno al 20%. Quiroz enfatizó que se trata de una rebaja sustancial del impuesto total, lo que explica su alto costo.
“No hay que juzgarlo como un subsidio del empleo, porque no es eso. Es una protección al empleo formal de la gente que tiene un salario bajo que correlaciona con menos capacidad de educación o más complejo. Y es caro, porque es una rebaja del impuesto total desde el 27% al 20%”, sostuvo.
SUMA URGENCIA: UN IMPERATIVO ÉTICO
Frente a las voces que piden retirar la suma urgencia del proyecto para dar más tiempo al debate, Quiroz fue categórico: descartó esa opción. Argumentó que la prioridad del gobierno es enfrentar la crisis del empleo. Señaló que el desempleo se mantiene sobre el 8% desde hace más de 30 meses, que 850.000 chilenos buscan trabajo sin éxito, que la tasa de ocupación femenina alcanza apenas el 10% y que 2,5 millones de personas trabajan en la informalidad.
A esto se suma una economía que no creció en el primer trimestre y una caída en los ingresos tributarios no asociados al cobre. En ese escenario, el ministro calificó como “un imperativo ético” mantener la urgencia del proyecto de reforma. “Hoy día crecer, generar empleo y generar más remuneraciones es nuestra primera prioridad”, afirmó.
El debate sobre el crédito tributario al empleo continuará en el Congreso, donde parlamentarios de diversas bancadas han manifestado reparos. Mientras tanto, la administración Kast insiste en que la medida es clave para proteger el empleo formal y aliviar la carga de las empresas en un contexto económico complejo.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
