La interna republicana estalló: la disputa entre Squella e Irarrázaval abre un frente inédito en el oficialismo
Lo que por años fue un sello de la colectividad fundada por José Antonio Kast —la disciplina férrea— hoy muestra sus primeras grietas. El cruce público entre el presidente del Partido Republicano, senador Arturo Squella, y el jefe de asesores del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, ha generado un debate que divide a la tienda oficialista y amenaza con erosionar su cohesión interna justo cuando el gobierno enfrenta momentos clave.
ORIGEN DE LA POLÉMICA
Todo comenzó cuando Squella cuestionó abiertamente la filtración de oficios de la Dirección de Presupuestos (Dipres), documentos que sugerían posibles recortes en programas gubernamentales. En esa misma línea, el senador instó al equipo de asesores de La Moneda a «tomar las riendas» para evitar nuevos errores administrativos.
La crítica, hecha sin filtros, encendió las alarmas entre los parlamentarios republicanos. Que dos figuras centrales en la estructura de poder del Presidente Kast aparecieran enemistadas públicamente —Squella como timonel del partido e Irarrázaval como hombre fuerte del gabinese asesor— se interpretó como un flanco peligroso tanto para el gobierno como para la colectividad.
LAS POSTURAS ENFRENTADAS
El miércoles pasado, Squella llegó al almuerzo de bancada en medio de un ambiente tenso. Según algunas versiones, fue aplaudido por un sector de los parlamentarios al ingresar al salón; otras fuentes indican que en la cita se expresaron reparos por su emplazamiento a Irarrázaval.
Al menos tres fuentes consultadas coinciden en que dos diputados manifestaron su incomodidad con que el senador hubiese hecho pública su molestia. Se trata de José Carlos Meza, uno de los legisladores más cercanos a Irarrázaval, y Chiara Barchiesi, hermana de Antonio Barchiesi —principal aliado de Irarrázaval en el Segundo Piso—, quien ha mantenido diferencias con Squella en el último tiempo.
En entrevista con El Mercurio de Valparaíso, la diputada Barchiesi declaró: “Respaldo totalmente al jefe de asesores del Segundo Piso, le han hecho críticas bastante injustificadas”.
Por el contrario, otros parlamentarios han respaldado públicamente al timonel. Entre ellos figuran Cristián Araya, Macarena Santelices y Leandro Kunstmann, quienes han hecho ver su acuerdo con la postura de Squella.
Quienes critican a Irarrázaval al interior de republicanos sostienen que este ha dificultado que la colectividad quede mejor representada en la administración de Kast y que se ha tomado atribuciones que exceden su rol. Por ello, han insistido —tanto en público como en privado— en que el ministro del Interior, Claudio Alvarado, debe ser quien coordine la relación política del gobierno, relegando a Irarrázaval a un segundo plano.
LA REUNIÓN QUE AVIVÓ LAS SOSPECHAS
Esa postura pareció ganar terreno en el comité político del lunes, donde Squella —en términos duros— preguntó si la discusión que él mismo había abierto la semana pasada había generado algún cambio en la coordinación. En esa instancia se enfatizó que sería Alvarado el encargado de abordar con los partidos los asuntos políticos que involucren al gobierno.
Sin embargo, la satisfacción duró poco. Al día siguiente, Irarrázaval recibió a los parlamentarios de Demócratas en La Moneda. Si bien sus cercanos aseguran que la cita estaba agendada previamente y que se informó a Alvarado, otros republicanos interpretaron el gesto como una señal de desafío directo a Squella y creen que la reunión pudo haberse suspendido para evitar roces.
Este episodio profundizó las divisiones. Algunos militantes temen que los cuestionamientos de Squella puedan ser aprovechados por Chile Vamos para posicionarse como la coalición más leal al gobierno, en desmedro de los republicanos, que se supone son el partido ancla de la administración de Kast. El riesgo, advierten, es que en el futuro Chile Vamos pueda verse favorecido en decisiones del Ejecutivo.
LLAMADO A CERRAR LA DISCUSIÓN
En el entorno del senador Squella transmiten que el punto ya se planteó y que ahora se debe pasar la página. De hecho, en el almuerzo de bancada se acordó dejar atrás la polémica y retomar la disciplina que caracterizó al partido.
La mesa directiva de la colectividad también abordó el tema en su reunión de esta mañana. Según algunos participantes, se hizo un llamado explícito a dar por cerrada la discusión y a concentrar los esfuerzos en la gestión gubernamental.
Queda por ver si este cierre será real o si las aguas continuarán agitadas bajo la superficie. Por ahora, el debate interno republicano sigue abierto, y el bando que cada militante elija definirá, en buena medida, el rumbo del partido y su relación con La Moneda.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
