El ajuste fiscal del 3% impuesto por Hacienda al inicio de la administración de José Antonio Kast no solo provocó un reordenamiento de las cuentas públicas, sino que también dejó al descubierto las fisuras internas de un gabinete que apenas comenzaba a coordinar sus prioridades. El proceso, enmarcado en el oficio N°16 del Ministerio de Hacienda, generó una serie de tensiones que enfrentaron a distintos ministerios con la Dirección de Presupuestos (Dipres) y, en particular, con el ministro Jorge Quiroz. Si bien la reducción buscaba equilibrar el gasto fiscal, las distintas carteras defendieron sus programas con argumentos que iban desde la legalidad presupuestaria hasta los compromisos de campaña.
EDUCACIÓN: UNA BATALLA POR EL PRESUPUESTO LEGALMENTE COMPROMETIDO
La ministra de Educación, María Paz Arzola, fue una de las primeras en manifestar su desacuerdo. En una reunión celebrada el 30 de marzo, a solo 20 días del inicio del gobierno, los equipos del Mineduc se enfrentaron a la Dipres. Desde la cartera se advirtió que hasta un 82% de sus recursos estaban comprometidos por ley, y que ya habían sufrido recortes en la administración anterior. Ante la presión, se llegó incluso a mencionar la posibilidad de movilizaciones estudiantiles si se afectaban programas esenciales.
Arzola, quien conoce la discusión presupuestaria por su paso como investigadora en Libertad y Desarrollo, logró que la reducción final en su cartera fuera de solo un 1,12%. El ajuste se concentrará en el Crédito con Aval del Estado (CAE), la gratuidad y la infraestructura escolar, sin tocar el Programa de Alimentación Escolar (PAE) de Junaeb ni otros beneficios sociales. La ministra consiguió esta flexibilización tras una bilateral directa con Quiroz, en la que dejó claro que entendía el espíritu del oficio N°16, pero que no permitiría dudas sobre la ejecución de programas críticos.
SALUD: EL DÉFICIT ESTRUCTURAL COMO ARGUMENTO
La ministra de Salud, May Chomalí, también encabezó una negociación calificada por ella misma como “difícil”. Ante la Comisión de Salud del Senado, la titular del Minsal admitió que hubo “bastantes discusiones” con la Dipres para evitar un recorte del 3% que afectara la atención de pacientes o los 52 programas vigentes del ministerio. Chomalí puso sobre la mesa el déficit estructural de su cartera, la brecha entre presupuesto y gasto real, y los compromisos de campaña en materia de alerta oncológica.
El resultado fue una reducción del 2,5%, que impactará a los servicios de salud en menos del 1% del gasto estimado, mediante una mayor eficiencia en recursos humanos y bienes y servicios, pero sin afectar dotación asistencial ni coberturas.
DESARROLLO SOCIAL: “NO VOY A TRANSAR”
La ministra de Desarrollo Social, María Jesús Wulf, una de las figuras más cercanas al presidente Kast, fue categórica en varias reuniones con Quiroz: “No voy a tocar los beneficios sociales, en eso no voy a transar”. Wulf argumentó que el propio presidente había realizado promesas de campaña en ese sentido, y que cualquier recorte debía pasar por una propuesta trabajada por los equipos de su ministerio.
Finalmente, el ajuste en Desarrollo Social fue del 2,2%, inferior al 3% inicial, y no afectó –en principio– los beneficios sociales. La flexibilización se produjo, en parte, luego de que la ministra de Seguridad, Trinidad Steitner, anunciara que su cartera quedaría exenta del recorte, lo que generó malestar en otras reparticiones.
EL CHOQUE DE TRENES: PODUJE CONTRA QUIROZ
El episodio más visible de la controversia ocurrió el 30 de abril, cuando el ministro de Vivienda, Iván Poduje, se rebeló públicamente contra su par de Hacienda. “Yo tengo un solo jefe y se llama José Antonio Kast, el presidente de Chile. Él es mi único jefe. El ministro Quiroz es un ministro más”, sentenció Poduje en su característico estilo directo. La declaración fue interpretada como el primer cuestionamiento abierto desde un ministerio sectorial hacia Quiroz, considerado la voz económica del gobierno.
El presidente Kast recibió a Poduje con cariño, valoró su trabajo y le pidió que continuara atendiendo en terreno las demandas ciudadanas, pero también le sugirió evitar polémicas. El gesto fue visto como un llamado de atención, aunque también como un espaldarazo. Fuentes de gobierno admiten que muchos integrantes del gabinete se sintieron interpretados por Poduje, si no en la forma, al menos en el fondo, dado que todos sufren recortes que afectan sus carteras.
LA MIRA ESTÁ EN EL FUTURO
Quiroz, por su parte, también mantuvo reuniones difíciles con actores políticos como Franco Parisi, líder del PDG, en el contexto de la megarreforma. Parisi calificó el encuentro como “no fácil”, pero señaló que están llegando a consensos. Mientras el ministro de Hacienda viajó a Nueva York para participar en el Chile Day 2026, la atención del gabinete está puesta en el reencuentro entre Quiroz y Poduje, y en cómo se resolverán las fricciones persistentes con el Segundo Piso, especialmente tras la filtración del oficio N°16.
Las heridas del recorte del 3% aún están abiertas, y el gobierno de Kast deberá gestionar tanto el equilibrio fiscal como las relaciones internas para evitar que estas tensiones escalen.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
