La ex Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, refuerza su postulación a la Secretaría General de las Naciones Unidas en una gira diplomática que la llevó esta semana hasta Brasilia, donde se reunió con el Mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. El encuentro, que se extendió por cerca de una hora en el Palacio de Planalto, se inscribe en los esfuerzos por asegurar apoyos claves para su candidatura, en un escenario donde el actual gobierno chileno –encabezado por José Antonio Kast– retiró el respaldo que había otorgado la administración anterior.
CONTEXTO DE LA CITA
La reunión se produjo el mismo lunes en que Lula retornaba a Brasil tras un viaje a Estados Unidos, donde sostuvo un encuentro con el Presidente Donald Trump. Ambos mandatarios abordaron temas de agenda bilateral y global, entre ellos la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, punto que el brasileño ha impulsado con insistencia. Para Bachelet, el respaldo de Brasil –junto al de México, encabezado por Claudia Sheinbaum– resulta estratégico, especialmente tras el giro de Chile.
Lula reafirmó su apoyo de manera pública, destacando la trayectoria de la ex jefa de Estado: dos períodos como Presidenta de Chile, alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y directora ejecutiva de ONU Mujeres. En sus declaraciones, señaló que Bachelet reúne “todas las credenciales para ser la primera mujer latinoamericana en dirigir la organización”, con un perfil orientado a la paz, el fortalecimiento del multilateralismo y el desarrollo sostenible.
PRESENTACIÓN ANTE LOS ESTADOS MIEMBROS
El respaldo brasileño y mexicano se ha mantenido firme desde que Bachelet formalizó su candidatura. El pasado 21 de abril, la ex Presidenta enfrentó una extensa sesión de preguntas –de más de tres horas– ante los 193 Estados miembros de la Asamblea General de la ONU, instancia en la que defendió su postulación. En su intervención, agradeció expresamente a Brasil y México por el apoyo, luego de que el actual gobierno chileno se desmarcara del anuncio realizado en septiembre de 2025 por el entonces Presidente Gabriel Boric.
“Estoy muy conmovida por la confianza que han depositado en mí en este momento de peligro y de esperanza”, expresó Bachelet ante las delegaciones. Además, delineó los ejes estratégicos que guiarían su eventual gestión: renovación del multilateralismo, protección de los derechos humanos, lealtad a la Carta de las Naciones Unidas y sus tres pilares, reforma institucional, reconexión con la ciudadanía y preparación para el centenario de la organización en 2045.
LA REFORMA DEL CONSEJO DE SEGURIDAD COMO PUNTO CENTRAL
El diálogo entre Lula y Bachelet también habría incluido la demanda brasileña de una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, con el objetivo de sumar como miembros permanentes a representantes de países en desarrollo de América Latina. Lula reiteró esa posición la semana pasada en Washington, y es probable que haya sido parte de la agenda abordada en Brasilia.
La carrera por la Secretaría General –que sucederá a António Guterres– cuenta con otros candidatos: el argentino Rafael Grossi, la costarricense Rebeca Grynspan y el senegalés Macky Sall. Cada uno representa una visión y un perfil distintos, en un proceso que se decidirá en los próximos meses ante la Asamblea General.
Bachelet, mientras tanto, prosigue su ronda de contactos diplomáticos, apostando a su vasta experiencia en el ámbito multilateral y su conocimiento del derecho internacional, elementos que –a juicio de sus impulsores– la posicionan como la opción más sólida para liderar la ONU en un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y desafíos en materia de derechos humanos.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
