El presidente del Partido Comunista, Lautaro Carmona, formuló una seria advertencia al gobierno de José Antonio Kast: si la administración decide marginar a su colectividad del debate político, las consecuencias se sentirán en la opinión pública. La declaración se produjo durante una entrevista en el programa de streaming Desde La Redacción de La Tercera, en medio del intenso trámite legislativo del proyecto de Reconstrucción Nacional impulsado por el Ejecutivo.
La advertencia cobra especial relevancia en un contexto donde la iniciativa gubernamental avanza en el Congreso. En una extensa jornada en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, el proyecto logró la aprobación de la mayoría de su articulado, lo que evidencia la urgencia del gobierno por consolidar su agenda legislativa. Sin embargo, Carmona cuestionó la falta de diálogo con la oposición, específicamente con el PC, y advirtió que excluir a su partido tendría efectos concretos.
EL COSTO POLÍTICO DE EXCLUIR AL PC
Para Carmona, la decisión de prescindir del Partido Comunista no pasará inadvertida. Según sus palabras, la voz de su colectividad tiene sensibilidad social y experiencia en políticas sociales, elementos que considera indispensables para un desarrollo armónico de la sociedad sin perjudicar el crecimiento del país. El dirigente anticipó que, de ser marginados, recurrirán a seminarios y otros espacios para construir opinión pública y exponer sus críticas.
En su análisis, el presidente del PC vinculó esta eventual exclusión con un deterioro en la confianza ciudadana. Sostuvo que una política que favorece abiertamente a un solo sector genera frustración y desafección, fenómeno que, a su juicio, ya se refleja en las encuestas de opinión. Incluso mencionó que no recuerda un gobierno que haya caído tan violentamente en tan poco tiempo en la percepción pública, más allá de los propios errores internos de la coalición gobernante.
MOVILIZACIÓN SOCIAL: AUTONOMÍA Y NO SUPLANTACIÓN
Las declaraciones de Carmona se enmarcan también en la controversia generada por los dichos de la diputada comunista Lorena Pizarro, quien hizo un llamado a la ciudadanía a movilizarse. Esto provocó críticas desde el Ejecutivo y el oficialismo, que cuestionaron el rol del PC en posibles acciones de protesta.
Frente a ello, el líder comunista fue enfático en defender la autonomía de los movimientos sociales. Aclaró que su partido no dará órdenes ni suplantará la iniciativa del mundo social, y que respetarán sus decisiones y competencias. En sus palabras, las expresiones de la opinión pública no son un invento de su colectividad, sino una respuesta a políticas que consideran incompletas o lesivas para ciertos intereses.
Carmona agregó que será la propia sociedad, con sus consideraciones y valoraciones, la que tomará la iniciativa, y que el PC coincidirá con esas manifestaciones por considerar que cumplen con la obligación de representar a sus asociados. De esta forma, el partido se desmarca de cualquier acusación de estar orquestando protestas, pero deja claro que no se opondrá a ellas si surgen de manera espontánea.
En resumen, el mensaje de Carmona es doble: por un lado, una advertencia directa al gobierno sobre los costos políticos de excluir al PC del debate y, por otro, una reafirmación de que las movilizaciones sociales son un fenómeno autónomo que el partido respetará, pero no dirigirá.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
