Martín Arrau asumió el miércoles pasado como ministro de Seguridad Pública, enfrentando el desafío de mostrar un plan concreto para la crisis de inseguridad que marcó la campaña presidencial de José Antonio Kast. Su llegada ocurre tras el reconocimiento de su antecesora, María Trinidad Steinert, sobre la inexistencia de una estrategia definida.
Arrau, ingeniero civil y exvicepresidente de Republicanos, había criticado duramente la creación de esta cartera a fines de 2024, denunciando el apoyo de Chile Vamos. En sus redes sociales, calificó el nuevo ministerio como un gasto innecesario y señaló que su partido votó en contra de la iniciativa. Sin embargo, poco más de 500 días después, asumió la jefatura que había cuestionado.
Pese a los cuestionamientos por su falta de experiencia en seguridad, pocos recuerdan que Arrau fue coordinador del área de Seguridad de Republicanos. Desde esa tribuna denunció el alza de homicidios, el comercio informal y la sobrepoblación carcelaria, y criticó la labor del exministro Luis Cordero, a quien acusó de falta de liderazgo. En julio del año pasado, exigió medidas concretas como apoyo a policías, cambios legales y un régimen carcelario más duro.
Arrau era el hombre que Kast tuvo en mente inicialmente para Seguridad Pública, pero consideró el cargo demasiado expuesto para su delfín político. Tras ganar la primera vuelta, Arrau dirigió la campaña para el balotaje, pero chocó con Alejandro Irarrázaval, lo que lo llevó a aceptar el Ministerio de Obras Públicas, donde se sentía cómodo. No obstante, aceptó el encargo de Kast para reemplazar a Steinert y tomar un «fierro caliente».
Su intensa jornada comenzó a las 5:30 horas del miércoles, instalándose en el piso 4 del edificio de Teatinos 220. Sostuvo reuniones con subsecretarios, el general director de Carabineros Marcelo Araya, el director de la PDI Eduardo Cerna, y pidió aumentar la presencia policial en las calles. También se reunió con autoridades políticas, como la timonel de RN Andrea Balladares y el diputado Cristián Araya.
El ministro revisó los proyectos dejados por Steinert y pidió «números, plazos, fechas y costos». El gobierno asegura que existe un plan de seguridad con siete ejes, que incluye seis proyectos de ley, como el castigo a incivilidades, un registro de vándalos y una reforma a Carabineros. La gran duda es si La Moneda se guardó medidas para la Cuenta Pública de Kast.
Arrau fue citado al Senado para el martes 2 de junio a una sesión especial sobre seguridad. Su primer mensaje en redes sociales, en un tono distinto al de campaña, fue: «La seguridad requiere acuerdos amplios». Ahora debe saldar la principal deuda pendiente del gobierno.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
