La salida del gobierno de Gabriel Boric ha obligado a varios de sus exministros a reiniciar sus vidas laborales, un proceso que no siempre resulta sencillo. El martes pasado, Mara Sedini y Trinidad Steinert se sumaron a la lista de quienes deben reinventarse tras dejar La Moneda, tal como ocurrió antes con Francisco Vidal cuando abandonó el ministerio del Interior de Ricardo Lagos en 2006.
Vidal recuerda que al día siguiente de su salida se presentó a una entrevista con el rector de la Universidad Alberto Hurtado, con corbata puesta. La transición desde la adrenalina de Interior a una vida normal ocurrió de un día para otro, lo que generó un estrés que recién meses después supo identificar. Se trató de un cambio de velocidad que su cuerpo no logró asimilar, pues antes revisaba diarios hasta la madrugada y despertaba apenas cinco horas más tarde.
REINSERCIÓN ACADÉMICA Y PROFESIONAL
La mayoría de los exministros de Boric ha vuelto a la academia. Nicolás Grau, Luis Cordero, Alberto van Klaveren, Nicolás Cataldo, Ximena Aguilera, Jaime Gajardo, Giorgio Boccardo, Juan Carlos Muñoz, Macarena Lobos, Esteban Valenzuela, María Ignacia Fernández, Claudio Huepe, Diego Pardow y Aldo Valle han retomado clases en distintas universidades, algunas veces en las mismas donde trabajaban antes y otras en nuevas casas de estudio. Cordero, por ejemplo, regresa progresivamente al estudio FerradaNehme, donde era socio. Ximena Aguilera intentó volver a la UDD pero no fue aceptada y recaló en la UDP, según fuentes académicas.
Jeannette Vega y Begoña Yarza retornaron al ámbito de la salud. Vega lo hizo en medio de una polémica con el actual ministerio. Marco Antonio Ávila encontró trabajo en la Junji de Coquimbo. Un exministro del gobierno saliente admite que lo más difícil es para quienes vienen de la política, pues no buscan el sector privado como primera opción, sino que aspiran a volver a la primera línea.
EL DESAFÍO DE REINVENTARSE
Para los exministros políticos de Boric, el reto es doble: deben reinventarse tras una dura derrota electoral y hacerlo a una edad en que muchos recién cumplen 40 años, después de dedicar casi la mitad de su vida a llegar al poder. Camila Vallejo, la exvocera, se encuentra sin trabajo estable tras décadas de actividad ininterrumpida desde su época como dirigente estudiantil, y durante ese periodo fue madre en dos ocasiones. Un excolega comenta que necesita descanso.
Carolina Tohá impulsó la creación de una instancia para monitorear las políticas de seguridad, aunque por ahora no se han revelado proyectos concretos vinculados a ella. Mario Marcel, expresidente del Banco Central, realiza consultorías internacionales y ha mantenido en reserva su colaboración en la estrategia opositora contra la megarreforma de Kast. Jeannette Jara fundó una consultora llamada Faro, que sus cercanos califican como en rodaje, y ha dado charlas en el extranjero. Javiera Toro, por su parte, se ha dedicado a la discusión política interna del Frente Amplio.
Un exsecretario de Estado de la Nueva Mayoría señala que muchos están desesperados y presionan a alcaldes y diputados para encontrar algo, pero como están expuestos, nadie se atreve a incorporarlos en planillas de pago. Cree que su destino laboral apunta al lobby.
DIFERENCIAS ENTRE IZQUIERDA Y DERECHA
Varios exministros de izquierda consideran que los políticos de derecha tienen procesos de reinvención menos traumáticos, pues cuentan con una red de universidades privadas que los recluta para abrir observatorios o potenciar facultades. Un exministro de Sebastián Piñera confirma que, durante el gobierno, tuvo que echar mano a sus ahorros para cubrir gastos familiares, y que el retorno al mercado laboral dejó de ser sencillo tras el segundo mandato de Piñera. El mundo privado veía a los políticos como un riesgo para su marca o reputación, especialmente después del estallido social.
Algunos exministros han creado consultoras, como Ana Lya Uriarte con Asesorías e Inversiones Lya, o Álvaro García, que reabrió su consultora. Aisén Etcheverry es directora de Asuntos Públicos de Crítica. Giorgio Jackson optó por un doctorado en Barcelona, saldando una deuda personal que postergó por años. Un exministro de la Nueva Mayoría sostiene que no basta con experiencia y contactos: se necesita formación complementaria para abrir más campos de reinserción, pues la docencia paga poco y muchos deben hacer clases en varias universidades para juntar un sueldo digno.
Otros exministros de administraciones anteriores ya transitaron este camino. Jorge Burgos, quien lideró Defensa e Interior con Michelle Bachelet, retomó su labor como abogado. Helia Molina, también ministra de Bachelet, debió abandonar el cargo tras una entrevista polémica y terminó haciendo clases en la Universidad de Santiago.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
