La megareforma impulsada por el gobierno del Presidente José Antonio Kast enfrenta un escenario legislativo complejo en el Senado, donde la falta de mayoría podría derivar en una comisión mixta que, según diversas fuentes parlamentarias, representa el peor desenlace para los aspectos centrales de la iniciativa, como la rebaja de impuestos a las empresas y la reintegración tributaria.
El proyecto, que busca la reconstrucción y reactivación económica, fue acordado en votación dividida durante la reunión de comités del jueves. La tramitación en la Cámara Alta comenzará con el análisis en tres comisiones: Hacienda, Trabajo y Medio Ambiente. La meta del oficialismo es que la votación en particular del proyecto, artículo por artículo, se realice en la sala del Senado a fines de julio. Esta fase es considerada la más delicada del proceso constitucional, ya que allí se discuten y votan cada uno de los puntos.
Si en esa instancia el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, no logra aprobar el núcleo de la reforma —los cambios tributarios destinados a reactivar la inversión—, el oficialismo se vería obligado, en el siguiente trámite en la Cámara de Diputados, a rechazar esos puntos para forzar la creación de una comisión mixta.
RIESGO DE COMISION MIXTA
Las comisiones mixtas son mecanismos constitucionales que se activan cuando el Senado y la Cámara de Diputados no consiguen zanjar sus discrepancias en torno a una iniciativa legal. Están compuestas por cinco senadores y cinco diputados, quienes tienen la misión de alcanzar un acuerdo en las materias en disputa. En caso de no lograrlo, la práctica legislativa indica que el punto conflictivo se elimina y la ley se promulga sin esa parte.
Para la megareforma, el escenario de una comisión mixta resulta particularmente adverso debido a la probable composición de quienes la integrarían. Según el reglamento, los representantes del Senado serían los cinco miembros de la Comisión de Hacienda: los senadores Javier Macaya (UDI), María José Gatica (RN), Rodolfo Carter (independiente republicano), Daniella Cicardini (PS) y Paulina Vodanovic (PS).
Varios de esos legisladores ya han enfrentado tensiones con el ministro Quiroz. Cicardini, por ejemplo, tuvo un controvertido debut en el Senado durante el debate sobre el proyecto de combustibles, donde exigió con dureza la renuncia del jefe económico. Las críticas también son compartidas, con matices, por senadores del oficialismo. Gatica (RN) señaló que a Quiroz le falta “tacto y sensibilidad social”, mientras que Carter, pese a pertenecer a la bancada republicana, mantiene un perfil autónomo y no se ha pronunciado sobre los temas de fondo.
COMPOSICION DE LA CAMARA BAJA
El cuadro se complica aún más con la representación que designaría la Cámara de Diputados. Existe un criterio no escrito, conocido como la “doctrina Coloma”, ideado por el exsenador Juan Antonio Coloma cuando presidía el Senado. Dicha norma indica que, cuando existan tres senadores oficialistas en una comisión mixta, la Cámara Baja debe designar al menos tres diputados opositores. La finalidad es asegurar que el texto final cuente con un respaldo transversal, ya que el informe debe ser aprobado por ambas cámaras.
El jefe de bancada de RN, Diego Schalper, adelantó que esta doctrina se mantendría. En ese caso, la hipotética comisión mixta quedaría empatada con cinco representantes del oficialismo (tres senadores y dos diputados) y cinco de la oposición (dos senadores y tres diputados).
Hasta ahora, el único diputado con un puesto asegurado es el propio Schalper, por haber sido el informante del proyecto en la sala. El segundo cupo del oficialismo recaería probablemente en un diputado republicano, como Agustín Romero. De los tres asientos de la oposición, uno correspondería al Frente Amplio (Gael Yeomans o Jorge Brito), otro al comité de socialistas, liberales y exradicales, cuyo jefe de bancada, Raúl Leiva, ya informó que el representante sería el diputado Daniel Manouchehri (PS).
Manouchehri es uno de los más duros interpeladores del ministro Quiroz, y su estilo fiscalizador ha irritado tanto al Presidente Kast como al propio Quiroz. Incluso en la derecha se habla del “estilo Manouchehri” para referirse a los legisladores opositores más firmes. De manera paradójica, el oficialismo se opuso a que el PS ocupara un escaño en la Comisión de Hacienda justamente para impedir la llegada de Manouchehri, quien igualmente asistió a las sesiones de debate para opinar y proponer cambios, aunque sin voto. En una comisión mixta, el diputado socialista no solo podría votar, sino que se reencontraría con la senadora Cicardini, con quien comparte una visión crítica del ministro y del proyecto.
El tercer cupo opositor probablemente recaería en el PDG, que ha mantenido un canal de negociación abierto con el ministro de Hacienda. La definición de la mesa de la Cámara aún está pendiente, sujeta a los criterios reglamentarios de la corporación.
En este contexto, el oficialismo busca evitar a toda costa que la megareforma, especialmente en sus ejes centrales como la rebaja de impuestos a las empresas, la reintegración tributaria, la invariabilidad y el crédito al empleo, llegue a una comisión mixta. El desenlace de esta tramitación será clave para el futuro de la iniciativa gubernamental.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
