El Presidente José Antonio Kast pronunció este lunes su primera cuenta pública ante el Congreso, un discurso de 144 minutos que buscó marcar un quiebre con el tono confrontacional de la campaña y proyectar un mensaje de unidad y esperanza. La intervención, la octava más extensa desde el retorno de la democracia y la cuarta más larga del siglo XXI, estuvo centrada en seguridad, austeridad fiscal y reactivación económica, pero también incluyó un reconocimiento de los problemas heredados y una defensa explícita de los principios conservadores que guían su administración.
TONO Y LLAMADO A LA UNIDAD
A diferencia de sus intervenciones previas, Kast optó por un tono conciliador. En una señal dirigida a la oposición, el mandatario evitó mencionar directamente a su antecesor, Gabriel Boric, y solo se refirió una vez a la administración anterior, aludiendo a una consulta indígena que, según dijo, fue abandonada y que su gobierno retomará para permitir a los pueblos originarios disponer de sus tierras.
El único reproche explícito al legado recibido fue en materia fiscal. Kast afirmó que heredó “un país con las cuentas desordenadas” y que su deber no es quejarse sino ordenarlas, atribuyendo la “irresponsabilidad fiscal” a la gestión previa. Sin embargo, el abandono de la confrontación directa fue interpretado por analistas como un guiño para facilitar la tramitación de la ley miscelánea de reconstrucción en el Senado, donde se enfrentan las alas política y económica del Ejecutivo.
SEGURIDAD COMO EJE PRIORITARIO
Como era esperable, la seguridad pública concentró gran parte de los anuncios. Kast reconoció que su gobierno ha mostrado déficits en esta materia, lo que lo obligó a adelantar un cambio de gabinete. Para responder a las demandas ciudadanas, el Presidente anunció la intervención de 50 barrios críticos y la creación de siete fuerzas de tarea. En el plano legislativo, se comprometió a enviar proyectos para ampliar la flagrancia de 12 a 24 horas, reforzar la autonomía decisional de las policías, fortalecer el control penitenciario y crear un registro de vándalos e incivilidades. Esta última iniciativa, denominada “ley de créditos sociales”, busca restringir beneficios estatales a quienes sean condenados por daños a monumentos, lanzamiento de artefactos incendiarios u otras conductas especificadas en la propuesta que el mandatario firmó la noche anterior.
En materia migratoria, Kast anunció el “Plan Retorno”, un mecanismo para facilitar la salida voluntaria de extranjeros en situación irregular, ante las dificultades para gestionar expulsiones forzadas por la falta de relaciones consulares con Venezuela. A lo largo del discurso, el Presidente mencionó 29 veces los conceptos “seguridad” e “inseguridad”, lo que evidencia la centralidad del tema en su gestión.
REIVINDICACIÓN DE IDEAS CONSERVADORAS
Kast recurrió a figuras históricas como los expresidentes Manuel Montt y Arturo Alessandri, y al ministro Diego Portales, para subrayar el carácter conservador de su gobierno. El mandatario enumeró como principios rectores la libertad, el amor por la vida y la familia, el valor del esfuerzo y el mérito, una economía abierta al mundo y un Estado que garantice el imperio de la ley. Estas referencias, aunque escasas en la extensa alocución, reforzaron la identidad ideológica del Ejecutivo.
AUTOCRÍTICA Y GESTIÓN ECONÓMICA
Dos fueron los flancos que Kast reconoció como debilidades de sus primeros 82 días de mandato. El primero, que gobernar es una tarea de largo aliento y que “un país no se reconstruye en tres meses”. El segundo, más concreto, fue el alza en el precio de los combustibles. El Presidente admitió que la medida “golpeó fuerte” y que su gobierno no siempre logró explicar a tiempo el fundamento de decisiones difíciles. No obstante, defendió la determinación, afirmando que, ante el dilema entre popularidad y responsabilidad, eligió la responsabilidad.
En materia económica, Kast colocó el crecimiento en el centro de su gestión. Citó al expresidente Jorge Alessandri, quien sostuvo que sin una economía próspera resulta vana la legislación social más avanzada, y a Sebastián Piñera, quien afirmaba que no hay mejor política social que el pleno empleo. El mandatario subrayó que “no se puede salir de la pobreza sin generar riqueza” y que el crecimiento no es un fin en sí mismo, sino un medio para mejorar la salud, la educación y el empleo.
UN NUEVO RELATO PARA EL GOBIERNO
Kast buscó resignificar el concepto de “gobierno de emergencia” enunciado al asumir. “La emergencia no es el lugar donde Chile se queda, sino el lugar desde donde Chile se levanta”, señaló, en un intento por alinear el sentido de urgencia con la esperanza. Analistas políticos y dirigentes del oficialismo venían pidiendo al Ejecutivo dejar atrás el discurso catastrófico de campaña, que se había convertido en una camisa de fuerza. Con esta cuenta pública, Kast intenta construir un nuevo relato que permita enfrentar las altas expectativas generadas y demostrar capacidad de gestión.
El discurso, con escasas sorpresas y anuncios ya anticipados, como el proyecto de sala cuna universal con gradualidad y el aumento de plazas en centros carcelarios, tuvo como objetivo dar cohesión a la labor del gabinete y fijar los ejes para el resto del mandato: seguridad, migración, crecimiento económico y orden fiscal.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
