La Corte Suprema se encuentra analizando una controversia marcaria que enfrenta a OpenAI, la compañía estadounidense creadora de ChatGPT, con la empresa china Beijing CHJ Information Technology, controladora del fabricante de vehículos eléctricos Li Auto. El litigio gira en torno al registro de la marca “MindGPT” en Chile, solicitado por la firma asiática, y que OpenAI busca impedir argumentando que infringe sus derechos sobre la sigla GPT.
ANTECEDENTES DEL CONFLICTO
En septiembre de 2023, Beijing CHJ Information Technology presentó ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi) una solicitud para registrar MindGPT en las clases 9, 35, 41 y 42, que comprenden programas computacionales, marketing, educación, entretenimiento y desarrollo de software. OpenAI se opuso al registro, sosteniendo que el signo era confusamente similar a su familia de marcas GPT, que incluye ChatGPT y GPT-4.
Tanto Inapi como el Tribunal de Propiedad Industrial (TPI) rechazaron la oposición de OpenAI, permitiendo que el registro avanzara. La empresa estadounidense recurrió entonces a la Corte Suprema, donde el caso quedó radicado. El máximo tribunal deberá determinar si el término GPT es una sigla técnica genérica, como sostuvieron Inapi y TPI, o si posee capacidad distintiva suficiente para ser protegida como marca.
ARGUMENTOS DE OPENAI
En su recurso, OpenAI sostiene que tanto Inapi como el TPI valoraron erróneamente la naturaleza de GPT al considerarlo genérico y con escasa fuerza distintiva. La empresa afirma que el término está registrado como marca independiente en diversas jurisdicciones, como la Unión Europea, Reino Unido y Japón, y que su notoriedad ha sido reconocida por oficinas de propiedad intelectual extranjeras. Según la compañía, “si GPT fuera efectivamente una denominación genérica, las oficinas de marcas extranjeras no habrían concedido su registro como marca”.
OpenAI también destaca que la herramienta cuenta con más de 400 millones de usuarios activos cada semana, y que el público asocia directamente GPT con sus productos y servicios. Por ello, la empresa sostiene que la inclusión de ese elemento en MindGPT podría inducir a error a los consumidores, haciéndoles creer que existe un vínculo comercial entre ambas compañías. Además, señala que la estructura de la marca cuestionada reproduce el patrón “Sustantivo + GPT” utilizado por ChatGPT, y que el componente “Mind” tendría un carácter descriptivo y escaso poder diferenciador. La compañía alega que el registro de MindGPT generaría un riesgo de confusión sobre el origen empresarial de los productos y servicios, y que implicaría un aprovechamiento indebido de la fama y notoriedad de sus marcas.
POSICION DE LA EMPRESA CHINA
Por su parte, Beijing CHJ Information Technology, representada por el abogado Fernando Fernández, sostiene que OpenAI intenta apropiarse de una expresión de uso común. Fernández señala que la propia OpenAI intentó registrar la sigla GPT ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO) y ante la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), solicitudes que fueron rechazadas por considerar el término genérico y meramente descriptivo.
El abogado recuerda que GPT es la abreviatura de “Generative Pre-trained Transformer” y que su uso está ampliamente extendido en la industria tecnológica, con herramientas como ChatGPT, GPT-4, AutoGPT y GPT Engineer. Fernández agrega que Beijing CHJ Information Technology es la matriz de Li Auto, y que MindGPT fue desarrollada como un asistente de inteligencia artificial integrado en sus vehículos eléctricos, por lo que no compite directamente con los productos de OpenAI. En el proceso, la empresa china presentó registros de su marca en Egipto, Kazajistán, Laos, Turquía, Israel, Siria y la Unión Europea. “La pretensión del demandante de autos (OpenAI), de apropiarse de una expresión que su propia IA indica que es genérica y de uso común, carece de todo sustento jurídico y va en contra de lo establecido en la Ley 19.039 que regula los derechos de marcas y patentes”, subraya Fernández.
EL ROL DE LA CORTE SUPREMA
La decisión de la Corte Suprema será clave para definir el alcance de la protección marcaria de términos técnicos ampliamente utilizados en el ámbito de la inteligencia artificial. El fallo podría sentar un criterio jurisprudencial relevante sobre la distintividad de siglas como GPT en el mercado chileno, en un contexto de creciente competencia tecnológica global. OpenAI, a través de su abogada en el caso, declinó realizar comentarios.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
