La elección del próximo secretario general del Senado se encuentra momentáneamente detenida, a la espera de que la comisión de Régimen Interno concrete las entrevistas a los dos candidatos finalistas. Aunque el punto figuraba en la tabla de la sesión de mañana, fuentes parlamentarias anticipan que la decisión quedará sin efecto porque el órgano encargado del proceso aún no ha sido citado. El paso previo e indispensable para que el pleno se pronuncie es que dicha comisión escuche a los postulantes que ocuparon el primer y segundo lugar en la tabla de posiciones.
CANDIDATOS EN LA RECTA FINAL
La semana pasada, la comisión de Régimen Interno determinó que los nombres que competirán por el cargo son Luis Rojas, actual prosecretario de la Cámara de Diputados, y Macarena Lobos, exministra de la Secretaría General de la Presidencia durante el gobierno del Presidente Gabriel Boric. En la fase decisiva han aflorado argumentos a favor y en contra de cada uno. A Lobos se le reprocha su reciente paso por un ministerio de marcado carácter político en la administración del Frente Amplio. A Rojas, en tanto, se le cuestiona su extensa trayectoria junto al secretario de la Cámara, Miguel Landeros, figura que concentra un poder incontrarrestable en el Parlamento. Algunos senadores temen que esa influencia pueda trasladarse al Senado.
No obstante, quienes conocen la relación entre Rojas y Landeros aseguran que no son cercanos ni amigos, y que su vínculo es estrictamente profesional. Agregan que Rojas ha expresado en privado su desacuerdo con los criterios jurídicos aplicados por Landeros en sus resoluciones, manifestando esas observaciones a puertas cerradas.
EL FANTASMA DEL LANDERISMO
Miguel Landeros, secretario general de la Cámara de Diputados, es reconocido transversalmente por ejercer plenos poderes al interior de esa corporación. Su trayectoria comenzó en 1990 como asesor de la bancada de la Democracia Cristiana, y con el tiempo asumió roles de mayor relevancia, como abogado permanente de comisiones clave como Relaciones Exteriores, Hacienda y Ética. Posteriormente fue jefe de secretarios de comisiones y luego prosecretario, hasta que en 2013 fue elegido por unanimidad -con 120 votos- como secretario general.
Su dilatada experiencia le ha permitido ejercer un control estricto sobre las decisiones jurídicas en la Cámara. Cuando se debate la admisibilidad de un proyecto o se deben resolver discrepancias reglamentarias, los presidentes de la Cámara descansan en su palabra. Dentro de la corporación se habla incluso de “landerismo” para referirse a esa influencia.
Algunos senadores ven con resistencia la posibilidad de que esa influencia se extienda al Senado a través de Rojas, temiendo que alguien externo a esta rama fije los criterios de resolución. Ello, porque Rojas y Landeros comparten funciones de resguardo jurídico de normas y proyectos desde 1993. Sin embargo, cercanos a ambos insisten en que tienen discrepancias en el plano jurídico.
FACTOR POLÍTICO Y VOTACIÓN
Aunque los senadores no se han pronunciado públicamente, varios reconocen estar inclinados por Rojas. Alrededor de 40 parlamentarios que antes pasaron por la Cámara conocen profesionalmente al prosecretario y apostarían por él. Algunos senadores de centroizquierda e izquierda admiten que Rojas tiene una sensibilidad más cercana a la derecha, pero valoran su desempeño técnico y jurídico y estarían dispuestos a darle su voto.
Por el lado de Lobos, los mismos parlamentarios de centroizquierda reconocen que su paso reciente por un ministerio eminentemente político en el gobierno de Boric es un flanco complejo de cerrar. Además, la exministra ya no cuenta con aliados en la derecha en la Cámara Alta, como el actual ministro de la Segpres, José García Ruminot, el extimonel de Renovación Nacional, Rodrigo Galilea, y los UDI Luz Ebensperger y Juan Antonio Coloma.
GUZMÁN FUERA Y DECLARACIÓN SOCIALISTA
La sesión de la comisión de Régimen Interno dejó fuera al exsecretario general del Senado, Raúl Guzmán, quien había logrado acreditar ocho años de experiencia parlamentaria cuando varios senadores estimaban que solo tenía seis. Quienes han seguido el proceso afirman que Guzmán fue el encargado de transmitir la supuesta cercanía entre los dos abogados más poderosos de la Cámara.
Fuentes de la comisión indican que la votación que definió a Rojas y Lobos como finalistas fue de cinco votos a favor y uno en contra, siendo el voto disidente el de la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN). Núñez sigue cerrando filas con Guzmán, junto a algunos legisladores DC y toda la bancada del Partido Socialista. En señal de molestia, el bloque socialista emitió una declaración pública solicitando anular esta votación.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
