Han pasado más de tres meses desde el inicio de la guerra en Medio Oriente y poco más de dos desde que las autoridades dieron a conocer un fuerte aumento en los precios de los combustibles. Dicho anuncio, realizado el 23 de marzo, provocó un cambio casi inmediato en el comportamiento de los consumidores, quienes buscaron anticiparse a un posible incremento en los precios de los alimentos debido a mayores costos de transporte.
George Lever, gerente de estudios de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), señaló que antes del alza se observaba una mejora sostenida en las expectativas, aunque contenida por la debilidad del mercado. Después del anuncio, dijo, se percibió un deterioro en la incertidumbre y las expectativas, con el regreso del temor inflacionario que parecía haber quedado atrás tras cuatro años de ordenamiento interno. Eso reactivó comportamientos de protección en el consumo.
COMPORTAMIENTO DEL CONSUMIDOR TRAS EL ANUNCIO
La firma de análisis de consumo NielsenIQ detectó en Chile un incremento en las compras tras el anuncio, focalizado principalmente en los supermercados. La empresa indicó que este canal reforzó su función como espacio de abastecimiento y reserva frente a escenarios de incertidumbre.
Según NielsenIQ, el aumento se dio principalmente en las compras de alimentos de la canasta básica durante los primeros tres días posteriores al anuncio. Los consumidores buscaron mitigar el impacto futuro de la inflación en el presupuesto familiar. Luego del tercer día, el alza se normalizó, sin pánico sostenido, sino como una reacción puntual y racional.
Las categorías más demandadas fueron harinas crudas con un alza de 64,7% en valor, legumbres con 46,8%, aceites con 41,4%, fideos con un 27,3%, arroz con un 23% y azúcar con 22,9%. Todas son categorías de canasta básica y de larga duración.
ESTRATEGIAS DE ADAPTACIÓN DE LOS CONSUMIDORES
La CCS afirmó que, según sus encuestas de abril, las estrategias de adaptación más frecuentes consideran buscar ofertas y liquidaciones, reemplazar marcas por alternativas de menor precio, disminuir adquisiciones no indispensables y recurrir al crédito. Asimismo, se menciona la utilización de fondos de ahorro para enfrentar el alza del costo de vida.
Armando Uriegas, presidente de NielsenIQ para Latinoamérica, indicó que en situaciones como esta los productos de marca propia experimentan un crecimiento rápido. Los consumidores tienden a cambiarse a opciones más baratas, particularmente en artículos de limpieza.
Además, aunque los supermercados siguen siendo el principal canal de compras, los consumidores combinan con ferias libres, almacenes de barrio o tiendas especializadas. Uriegas afirmó que en Chile hay una oportunidad para los formatos hard discount, que en otros países están más desarrollados y tienen más relevancia en este tipo de contextos.
La CCS aclaró que la situación es distinta al alza sostenida de precios de 2022, por lo que no se aprecian cambios marcados en los estilos de vida. Uriegas señaló que, aunque Chile no está habituado a las crisis, ha adoptado una postura especialmente prudente en la región. El consumidor se anticipa, pues en 2022 aprendió que los aumentos primero se comunican y luego se perciben.
LOS PRECIOS NO HAN SUBIDO
Pese al temor de los consumidores, los precios de las canastas básicas y de alimentos no han tenido variaciones significativas. Varios supermercados se han adherido a una campaña que congela los precios, aunque Nielsen advierte que esto no será sostenible a largo plazo para las empresas.
Desde el mercado mayorista Lo Valledor, su gerente general Marcelo de Moras señaló que no han visto un alza en los precios de los productos, principalmente por una mayor oferta de productos durante esta temporada. Productos como papa, tomate, limón, brócoli o palta han mantenido sus precios. El abastecimiento para lo que resta del año debería mantener su comportamiento habitual, ya que los procesos de plantación y siembra se han desarrollado conforme a los ciclos agrícolas esperados.
Sin embargo, De Moras advirtió que el mayor impacto en los precios de venta podría comenzar a observarse hacia fines de 2026 o principios de 2027, cuando se apliquen fertilizantes a las nuevas siembras. En ese escenario, el aumento de los combustibles, la menor oferta de insumos agrícolas y las tensiones logísticas internacionales podrían afectar los costos y la disponibilidad de fertilizantes, lo que eventualmente se traduciría en mayores precios para los consumidores.
La CCS advirtió que la clave para los próximos meses se relaciona con la persistencia de los altos precios de los combustibles y su potencial impacto en las cadenas de costos y precios finales de bienes y servicios, unido al encarecimiento en los costos de la logística internacional, todo muy ligado a lo que ocurra con el conflicto en Irán.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
