Novandino Litio ultima los detalles para someter a evaluación ambiental el proyecto Salar Futuro, una inversión de US$ 3.000 millones que busca asegurar la continuidad de las operaciones de litio en el Salar de Atacama más allá de 2030 y proyectar su desarrollo hasta 2060. La iniciativa, desarrollada por la sociedad conformada por Codelco y SQM, ingresará su Estudio de Impacto Ambiental (EIA) en la segunda quincena de junio.
El proyecto representa la estrategia principal de Novandino Litio a largo plazo para preservar la posición competitiva del litio producido en Chile, mediante la incorporación de nuevas tecnologías de extracción y una reducción progresiva de su huella ambiental. De acuerdo con el gerente de Medio Ambiente de Novandino Litio, Julio García, la elaboración del estudio involucra a más de 120 profesionales, y el documento resultante tendría alrededor de 10 mil páginas con información técnica, líneas base y análisis ambientales.
PROYECTO BUSCA EXTENDER VIDA UTIL DEL SALAR DE ATACAMA
El diseño de Salar Futuro prevé usar tecnologías de extracción selectiva de litio junto con parte de las instalaciones ya existentes en el Salar de Atacama. La compañía planea combinar sistemas de extracción directa de litio (DLE) con procesos de preconcentración y recuperación que ya operan en la zona, todos probados previamente en pruebas piloto.
De acuerdo con la firma, esta mezcla de técnicas acortaría el tiempo de extracción de 12 a 18 meses actuales a solo semanas, empleando menos salmuera y agua. Un propósito clave del proyecto es terminar con la extracción de agua dulce continental en los próximos diez años. Novandino calcula que para 2035 podría cubrir todas sus necesidades hídricas reciclando el agua que sale de sus procesos.
REDUCCION DE PISCINAS DE EVAPORACION
El plan incluye reducir gradualmente las piscinas de evaporación que hoy se emplean en el Salar de Atacama. Las proyecciones iniciales indican que su superficie podría disminuir aproximadamente a la mitad en la década de 2030. Las nuevas instalaciones se ubicarían al oeste de la cuenca, cerca de la Cordillera de Domeyko, en zonas con baja sensibilidad ecológica y poca intervención humana.
CRONOGRAMA Y PROYECCIONES
La evaluación ambiental tomaría aproximadamente dos años y medio, incluyendo consultas y participación ciudadana. Si los cronogramas se cumplen, la fase de construcción empezaría alrededor de 2030, y la operación completa del proyecto se lograría en la década de 2040.
Se espera que la producción anual alcance entre 280.000 y 300.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE), lo que mantendría al Salar de Atacama entre los polos productivos más importantes del mundo por varias décadas.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
