El libro “Confesiones de Palacio” entrega una mirada interna a las decisiones y tensiones que marcaron la administración del presidente Gabriel Boric, abarcando desde la fallida concesión de indultos hasta las diferencias políticas dentro del equipo de gobierno. La obra, basada en entrevistas a altos funcionarios, expone errores administrativos y roces personales que tuvieron consecuencias jurídicas y políticas relevantes para el período 2022-2026.
LOS INDULTOS A PRESOS DEL ESTALLIDO SOCIAL
Uno de los episodios más controvertidos fue la inclusión de Luis Castillo y Sebastián Moreno en la lista de indultados en diciembre de 2022. Según los testimonios recogidos, el presidente había solicitado excluir a ambos nombres, pero por un error en la edición del documento oficial fueron publicados igualmente. La entonces vocera Camila Vallejo relató que la situación se conoció durante un viaje a Viña del Mar, generando una crisis comunicacional de varias horas.
El exministro Giorgio Jackson calificó la inclusión de Castillo como un error. Por su parte, la académica Lucía Dammert señaló que la decisión fue impulsada desde el Segundo Piso de La Moneda, en particular por el entonces jefe de gabinete presidencial, Matías Meza-Lopehandía, quien concentraba gran influencia en las decisiones operativas. Tras detectarse que solo tres personas tenían acceso al documento —la ministra de Justicia Marcela Ríos, su asesora Natalia Arévalo y Meza-Lopehandía—, el presidente optó por pedir la renuncia de su jefe de gabinete, una salida que afectó personalmente a Boric, quien evitó calificar el hecho como el más complejo de su gestión.
La crisis evidenció las fallas en los procedimientos de control interno y la dificultad para gestionar decisiones políticas sensibles. Los indultos, originalmente destinados a presos del estallido social, terminaron incluyendo a personas condenadas por delitos comunes, lo que generó un fuerte desgaste comunicacional.
EL CASO MONSALVE Y LA RENUNCIA DE ANTONIA ORELLANA
Otro de los episodios tratados es la denuncia contra el exsubsecretario del Interior, Manuel Monsalve, por delitos sexuales. La exministra Carolina Tohá reconoció que la salida de Monsalve debió producirse al día siguiente de conocerse la denuncia, pero se prolongó por más tiempo del adecuado. La entonces ministra de la Mujer, Antonia Orellana, relató que se enteró de los hechos durante una reunión con Boric y que le presentó su renuncia, la cual fue rechazada. Orellana expresó su malestar por la demora y señaló que la gravedad del caso radicaba en que Monsalve tenía bajo su responsabilidad a la Policía de Investigaciones y a la Brigada de Delitos Sexuales, lo que comprometía la imparcialidad en las pericias.
La situación generó cuestionamientos sobre el debido proceso y la protección de las víctimas, dos principios del ordenamiento jurídico chileno. Orellana admitió que en los días siguientes tomó decisiones equivocadas al hablar sin información completa, y que durante dos meses consideró renunciar cada día.
TENSIONES EN EL COMITÉ POLÍTICO
El libro también aborda las diferencias entre Camila Vallejo y Carolina Tohá, quienes no lograron una buena relación personal. Para mejorar la imagen, la Secretaría de Comunicaciones organizaba actividades conjuntas forzadas, pero en el día a día ambas preferían delegar en sus jefes de gabinete. Vallejo recordó un episodio en que Tohá convocó a equipos a La Moneda sin avisarle, dejándola sin preparación para las vocerías. Tohá respondió que su equipo no estaba dispuesto a que la línea comunicacional fuera pautada desde el Ministerio Secretaría General de Gobierno, lo que evidenció roces sobre las atribuciones de cada cartera.
Pese a los conflictos, Boric reconoció que logró articular una alianza entre la centroizquierda y la izquierda, y destacó que la unidad permitió avances como la reforma de pensiones. Sin embargo, admitió que mantener esa cohesión fue una tarea constante y no siempre exitosa.
LA DERROTA CONSTITUCIONAL Y EL ALIVIO DE MARCEL
El fracaso del proceso constitucional fue otro de los temas abordados. Boric señaló que la posibilidad de contar con una Constitución adecuada a los tiempos fue su mayor frustración. Sin embargo, el exministro de Hacienda Mario Marcel confesó que, internamente, sintió alivio tras el rechazo de la propuesta de la Convención, pues contenía mandatos para dictar 70 leyes que habrían copado toda la agenda del gobierno, imposibilitando la gestión ordinaria.
Esta discrepancia entre el presidente y su ministro refleja las distintas visiones dentro del gabinete sobre el ritmo y profundidad de las reformas. Mientras Boric insiste en que su gobierno fue transformador, figuras como Jackson lo califican de reformista, y otros como Miguel Crispi lo definen como realizador. La vocera Vallejo lo describió como un gobierno que estabilizó y transformó al mismo tiempo.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
