El ministro de Agricultura, Jaime Campos, calificó como “deplorable” la determinación de la empresa Iansa de suspender la compra de remolacha de producción nacional para la temporada 2026-2027. La autoridad se reunió con representantes de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) y, desde la cartera, aseguraron que el Ejecutivo no tenía conocimiento previo de esta medida. El ministro fue enfático al señalar que, si bien no le corresponde ponderar los motivos económicos o comerciales de la firma, la decisión afecta gravemente a los agricultores locales y pone en riesgo más de siete décadas de producción azucarera con materia prima chilena.
ANTECEDENTES DE LA DECISIÓN
La empresa Iansa, constituida originalmente como una empresa estatal en 1953 y posteriormente privatizada, comunicó a sus proveedores que no adquiriría remolacha nacional para la próxima temporada. Según lo expuesto por los agricultores y los dirigentes de la SNA durante la reunión con el ministro, la medida impactaría directamente a más de 250 productores y a más de siete mil hectáreas cultivadas. Además, desde la SNA señalaron que esta decisión podría implicar el cese definitivo de la producción de azúcar a partir de remolacha chilena, afectando la cadena productiva y el empleo en el sector.
POSICIÓN DEL MINISTERIO
El ministro Campos adelantó que buscarán gestionar una conversación directa con los ejecutivos de Iansa. No obstante, fue claro al manifestar que “el país requiere de una explicación” por parte de la empresa. En sus declaraciones, el jefe de la cartera recordó la trayectoria de Iansa, creada por el Estado chileno hace más de 70 años, y subrayó que la suspensión de la compra de remolacha nacional representa una noticia “muy lamentable”. Aunque no descartó medidas concretas, insistió en la necesidad de que la compañía explique los fundamentos de su decisión.
CONSECUENCIAS PARA EL SECTOR AGRÍCOLA
La remolacha ha sido un cultivo estratégico para diversas regiones del país, especialmente en el sur, y su procesamiento por parte de Iansa ha provisto de azúcar al mercado local durante décadas. La suspensión de las compras dejaría a cientos de productores sin un comprador principal, lo que podría derivar en la pérdida de ingresos y en la reconversión forzada de los terrenos. Desde el Ministerio de Agricultura no se descarta que, de concretarse esta medida, se generen efectos colaterales en otros eslabones de la cadena agroindustrial.
PERSPECTIVAS Y PRÓXIMOS PASOS
Hasta el momento, Iansa no ha emitido una declaración oficial pública respecto a los fundamentos comerciales de su decisión, más allá de la comunicación enviada a sus proveedores. El ministro Campos reiteró que el Gobierno buscará “conversar con Iansa” para explorar alternativas que permitan mantener la producción nacional. No obstante, advirtió que la decisión final corresponde a la empresa, y que el rol del Ejecutivo es exigir transparencia y velar por los intereses de los agricultores afectados.
El caso ha reavivado el debate sobre la protección de la producción agrícola nacional y la responsabilidad de las empresas que, habiendo sido creadas con recursos públicos, toman decisiones unilaterales que impactan en decenas de familias. Desde la SNA se ha solicitado una reunión urgente con los directivos de Iansa para buscar una salida que evite el cierre definitivo de la producción de azúcar a partir de remolacha chilena.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
