El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, salió al paso del informe del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) que encendió las alarmas sobre los riesgos fiscales de la megarreforma económica impulsada por el Gobierno. El secretario de Estado afirmó que el documento será examinado con detención antes de entregar una respuesta oficial, en medio del debate parlamentario que rodea a la iniciativa.
Frente a la consulta de la prensa, Quiroz señaló que el informe acaba de ser conocido por el equipo económico y que por ello se requiere un análisis en profundidad. “Nosotros lo hemos conocido recientemente, hace unas pocas horas este informe y, por lo tanto, lo tenemos que analizar detenidamente en su mérito y lo responderemos en tiempo y forma oportunamente”, declaró el ministro.
REACCIÓN OFICIAL
La postura del jefe de las finanzas públicas surge después de que el CFA identificara nueve riesgos directos asociados al proyecto de reconstrucción y reactivación económica, actualmente en tramitación en el Congreso Nacional. El organismo autónomo advirtió que la propuesta genera un déficit fiscal persistente en todo el horizonte evaluado, lo que compromete la sostenibilidad de las cuentas públicas a mediano y largo plazo.
Según las proyecciones del CFA, considerando solo el efecto directo de las medidas —sin incorporar el impacto de un mayor crecimiento económico— el déficit alcanzaría un máximo de 0,71% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2030 y se mantendría en 0,43% del PIB hacia 2050. Esto implica un deterioro fiscal permanente si no se materializan los efectos positivos esperados sobre la actividad.
RIESGOS FISCALES IDENTIFICADOS
El organismo también analizó un escenario de “segunda vuelta”, que incorpora el impacto de un mayor crecimiento económico como consecuencia de la reforma. Bajo ese supuesto, el CFA estima una mejora de 0,41% del PIB en 2030, pero advierte que incluso así el balance fiscal seguiría siendo deficitario en torno al 0,3% del PIB hacia ese año.
En régimen, sin considerar el efecto crecimiento, el proyecto implicaría un deterioro fiscal permanente de 0,43% del PIB. Si se incorporan las proyecciones de crecimiento, el balance podría mejorar hasta 0,78% del PIB, aunque sujeto a la materialización efectiva de dichas proyecciones. El informe enfatiza que entre 2026 y 2031 la iniciativa genera un impacto fiscal neto negativo, por lo que se requerirán fuentes de financiamiento adicionales de magnitud relevante, las cuales no están contempladas en el texto actual.
El CFA fue categórico al señalar que las medidas de financiamiento incluidas en el proyecto “no compensan los menores ingresos fiscales”, lo que abre un flanco crítico en cuanto a la sostenibilidad de la propuesta.
MEDIDAS ESPECÍFICAS BAJO LA LUPA
Entre los principales riesgos directos destacados por el Consejo se encuentran el costo de la rebaja del Impuesto de Primera Categoría, el alto impacto fiscal del crédito tributario al empleo, la exención de IVA a las viviendas nuevas y las presiones adicionales derivadas de la compensación al Fondo Común Municipal. Estos elementos, según el análisis, generan un desequilibrio que no es cubierto por los mecanismos de financiamiento propuestos.
Asimismo, el informe alertó sobre riesgos indirectos, como la incertidumbre respecto del impacto real en el crecimiento económico y su traspaso efectivo a mayores ingresos fiscales. Pese a valorar que la iniciativa incorpora medidas procrecimiento, el CFA concluyó que el proyecto presenta déficits fiscales al menos hasta 2031, incluso considerando sus efectos positivos sobre la actividad económica.
CONCLUSIONES DEL ORGANISMO
El diagnóstico del Consejo Fiscal Autónomo pone en el centro del debate la necesidad de ajustar el diseño de la megarreforma para garantizar su viabilidad financiera. Mientras el Ministerio de Hacienda analiza el informe, el proyecto continúa su tramitación legislativa en un escenario de estrechez fiscal y mayores exigencias de gasto público.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
