El último Informe de Percepciones de Negocios (IPN) del Banco Central de Chile, elaborado aproximadamente un mes después del estallido del conflicto en Medio Oriente, revela un escenario de presión generalizada sobre los costos empresariales. El fuerte incremento en el precio del petróleo y el nivel histórico de las bencinas han llevado a las compañías a anticipar nuevas alzas inflacionarias, comprimir sus márgenes operacionales y congelar las contrataciones. El diagnóstico, recogido directamente de los actores económicos, es transversal a sectores productivos y regiones.
PRECIOS BAJO PRESIÓN
El shock energético ya modificó la ecuación de costos de una parte importante de la economía chilena. El alza en los combustibles impactó fletes, fertilizantes, resinas plásticas y agroquímicos, reduciendo márgenes que ya venían estrechos. Según el informe, el traspaso a precios finales ha sido “parcial, gradual y/o tardío”. Las empresas explican que la demanda no permite subir tarifas, que los contratos vigentes lo impiden, que el stock adquirido a menor precio amortiguó el golpe y que muchas confían en que el conflicto será breve.
Sin embargo, esa contención tiene límites. El documento cita a un gerente de la industria que señala que sus proveedores ya notificaron las alzas, pero él aún no las traslada porque debe negociar con clientes grandes y asumir al menos dos meses de costos. El sector que más ha traspasado es el de transporte, logística e industrias intensivas en combustibles. En cambio, los exportadores frutícolas y vitivinícolas, al ser tomadores de precios internacionales, absorben el alza vía contracción de márgenes.
Para los próximos meses, más de la mitad de las empresas que han experimentado aumentos de costos planea subir sus precios de venta, aunque aún de forma parcial. Un gerente de restaurantes advierte que, si la guerra se extiende, deberá ajustar tarifas y perderá ventas.
EXPECTATIVAS INFLACIONARIAS
Como consecuencia, las expectativas de inflación han dado un salto. La proporción de empresas que anticipa que la inflación superará los niveles considerados normales en los próximos doce meses se ubica en rangos similares a los de 2022, el peor año del ciclo inflacionario reciente. Quienes se aventuran a dar cifras proyectan entre 4% y 5% para los próximos meses.
Un gerente de la industria ganadera citado en el IPN estima una inflación de entre 4% y 4,5% para este año, y advierte que el impacto en remuneraciones se verá con fuerza. No obstante, la mayoría de las empresas aún apuesta a que la inflación retornará a niveles normales en menos de dos años, coherente con la visión de que el shock es transitorio. Si el conflicto se prolonga, esa hipótesis se debilita y el traspaso podría acelerarse.
MERCADO LABORAL
En el frente laboral, la tendencia dominante es la estabilidad, aunque con un sesgo a la baja. Un grupo importante de empresas no ha modificado su dotación y no planea hacerlo. Sin embargo, el IPN registra leves reducciones en varios sectores, explicadas principalmente por razones estructurales: automatización, optimización de procesos y bajo desempeño en ciertos cultivos agrícolas, especialmente las cerezas.
Un gerente de la industria ganadera describe que la dotación se ha mantenido estable con tendencia a la baja, producto de la racionalización y la automatización de sistemas. En la Macrozona Centro, los ajustes más notorios ocurrieron en la agricultura vinculada a cerezas y uva. En la Macrozona Sur, el informe consigna estabilidad o leves reducciones y una mayor disponibilidad de personas buscando trabajo, lo que sugiere menor tensión en el mercado laboral.
Para los próximos trimestres, prácticamente ningún sector espera ampliar dotaciones de manera significativa. Los costos laborales, que antes de la guerra eran la principal preocupación, vuelven al primer plano en algunas empresas por los reajustes que deberán enfrentar debido a cambios regulatorios.
PERSPECTIVAS 2025-2026
Pese al escenario adverso, la mayoría de las empresas mantiene expectativas de un desempeño algo mejor en 2026 que en 2025. Sectores como la minería en el norte, la construcción y el sector inmobiliario, que mostraron dinamismo a comienzos de año, junto con la salmonicultura en el sur por precios favorables, empujan ese optimismo.
El nudo central es la duración de la guerra. Un gerente de minería citado en el IPN resume que la sensación general es de mucho optimismo, pero el panorama internacional está escabroso. Si el conflicto se prolonga, las empresas que hoy apuestan a la transitoriedad del shock deberán traspasar más costos, reducir dotaciones o revisar planes de inversión.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
