JP Morgan advierte que la megarreforma impulsada por el Gobierno se sustenta en una premisa tan atractiva como incierta: que el crecimiento económico puede lograr lo que la consolidación fiscal por sí sola no ha conseguido. Así lo plantea un informe del banco de inversiones, elaborado por su economista jefe para el Cono Sur, Diego Pereira, que analiza el proyecto de ley de reconstrucción nacional actualmente en tramitación en el Congreso.
CRECIMIENTO VERSUS AUSTERIDAD: LA APUESTA FISCAL
El documento describe la iniciativa como “la expresión más ambiciosa” de los últimos años en materia de política económica y un giro en la forma de concebir las finanzas públicas. Tras un período de lento crecimiento, déficits persistentes y aumento de la deuda pública, las autoridades han optado por impulsar un mayor dinamismo económico como herramienta para restaurar el equilibrio fiscal, en lugar de recurrir exclusivamente a la austeridad.
Sin embargo, el informe subraya que esta estrategia no carece de salvaguardias. Si bien el paquete de reformas implica una flexibilización fiscal a corto plazo, el Ejecutivo ha adoptado medidas visibles para mantener la responsabilidad fiscal. Este doble enfoque –expansión mediante reformas y disciplina mediante la ejecución– es, a juicio del banco, el que mejor refleja la estrategia gubernamental.
IMPACTO INMEDIATO Y RIESGOS FUTUROS
El análisis de JP Morgan detalla que la legislación se construyó sobre una premisa simple: reducir distorsiones, incentivar la inversión y dejar que el sector privado impulse la trayectoria de crecimiento. La reducción de impuestos corporativos, los incentivos al empleo y la agilización regulatoria son los pilares de la propuesta. El objetivo es aumentar el potencial de crecimiento y, con ello, ampliar la base tributaria con el tiempo.
No obstante, el informe advierte que el crecimiento no es automático. En términos estáticos, el proyecto implica un deterioro sostenido de las finanzas públicas. Las pérdidas por recortes impositivos ocurren de inmediato, mientras que los beneficios derivados de una mayor actividad económica solo se materializan gradualmente. Las proyecciones oficiales suponen que los efectos del crecimiento incrementarán la recaudación lo suficiente para restaurar el equilibrio fiscal, pero incluso bajo esos supuestos, los déficits persistirían hasta bien entrada la próxima década.
MEDIDAS DE CONTENCIÓN ADMINISTRATIVA
Para reforzar su credibilidad, la administración ha recurrido a medidas fuera del proyecto de ley. Un componente clave es un programa de contención administrativa que busca generar ahorros por aproximadamente US$ 3.000 millones. Según lo informado, una fase inicial ya habría logrado reducciones significativas en los ministerios, con énfasis en el gasto corriente. Estas no son medidas marginales; demuestran la voluntad de imponer disciplina en el gasto mientras se reestructura la base de ingresos.
El banco de inversiones señala que el Gobierno intenta compensar las pérdidas de ingresos derivadas de las políticas con mejoras en eficiencia operativa. Aun así, el desafío fundamental persiste: los recortes de gastos anunciados pueden reducir la brecha, pero no compensan por completo la pérdida de ingresos por los cambios tributarios.
La política, agrega el documento, es asimétrica. Los costos fiscales son inmediatos y prácticamente inevitables, al estar implícitos en los cambios legales. Los beneficios, en cambio, dependen de respuestas conductuales –decisiones de inversión, aumentos de productividad y condiciones económicas más amplias– que ningún gobierno puede controlar por completo. Si el crecimiento es insuficiente, los aumentos de ingresos proyectados no se materializarán, generando déficits mayores.
LA TRAMITACIÓN EN EL CONGRESO
El informe de JP Morgan destaca que mucho depende ahora del Congreso, donde la propuesta se pondrá a prueba en un entorno fragmentado y políticamente complejo. Existe un amplio consenso sobre la necesidad de mejorar el crecimiento y que la inversión se ha visto obstaculizada por ineficiencias regulatorias, lo que proporciona una base de posible apoyo. Sin embargo, las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal, especialmente entre los legisladores de oposición, probablemente influirán en el proceso legislativo.
Se estima que los efectos distributivos y la incertidumbre inherente a las proyecciones de crecimiento no quedarán sin respuesta. Por lo tanto, es probable que el proyecto de ley sufra modificaciones menores, quizás mediante una implementación más gradual de las reducciones de impuestos o condiciones explícitas vinculadas al desempeño de los ingresos. Dichos cambios reflejarían la tensión entre ambición y cautela en un contexto fiscal restrictivo.
UN MODELO HÍBRIDO ENTRE CRECIMIENTO Y DISCIPLINA
Finalmente, JP Morgan sostiene que la estrategia se entiende mejor como un modelo híbrido. Por un lado, adopta un marco orientado al crecimiento, similar a las reformas de oferta implementadas en otros países. Por otro, busca preservar la disciplina fiscal mediante la moderación administrativa y un control más estricto de los pasivos contingentes. El objetivo es conciliar dos fines que suelen estar en conflicto: estimular la economía hoy y garantizar la sostenibilidad fiscal mañana.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
