CRÍTICAS TRANSVERSALES AL CRÉDITO PROEMPLEO EN MEDIO DE LA TRAMITACIÓN DE LA MEGARREFORMA
La discusión del llamado “proyecto misceláneo” que impulsa el Ejecutivo en materia tributaria suma cada vez más voces en contra, especialmente en lo referido al crédito tributario por contratación de nuevos trabajadores. En la jornada de este miércoles, la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados recibió a un grupo de economistas y exautoridades que coincidieron en cuestionar la efectividad y el alto costo fiscal de esta medida.
El presidente de la instancia, diputado Agustín Romero (Republicano), ha mantenido el calendario de votación pese a las solicitudes de la oposición para extender el análisis. Para cumplir los plazos, la comisión sesionó hasta la medianoche con el objetivo de votar en general al cierre de la jornada. Luego se abrirá un período para presentar indicaciones hasta el martes 12, y desde esa fecha comenzará la votación en particular.
PLAZO AJUSTADO Y CRÍTICAS AL DISEÑO DEL CRÉDITO TRIBUTARIO
Entre los expositores estuvieron el exministro de Hacienda Mario Marcel, la directora de la Escuela de Gobierno de la Universidad Católica Andrea Repetto, el exdirector de Presupuestos del segundo gobierno de Piñera Matías Acevedo y el académico de la Universidad del Desarrollo Klaus Schmidt‑Hebbel. Aunque cada uno entregó su visión con matices, hubo un punto de consenso: la necesidad de eliminar o reformular el crédito tributario a la contratación por su elevado costo fiscal y su limitado impacto en la generación de empleo formal.
Andrea Repetto señaló que esta medida representa una parte significativa del costo fiscal del proyecto. A su juicio, su diseño no incentiva la creación de nuevos puestos de trabajo formales y abre espacios para la elusión tributaria. Como alternativa, sugirió extender el Subsidio Unificado al Empleo o modificar el artículo 203 del Código del Trabajo para la provisión universal de salas cuna.
Mario Marcel coincidió en que se debe reemplazar el crédito por un fortalecimiento del Subsidio Unificado al Empleo, recientemente aprobado por el Congreso. Matías Acevedo, por su parte, planteó la necesidad de reducir el costo de las medidas menos costo‑efectivas, entre ellas el crédito tributario, y propuso focalizarlo inicialmente en trabajadores en torno al salario mínimo para luego ampliarlo conforme se materialice el crecimiento.
A estas críticas se sumó el informe de la misión del Fondo Monetario Internacional por el Artículo IV sobre Chile, que recomendó ponderar esta medida frente a la necesidad de preservar el espacio fiscal y consideró alternativas más focalizadas y de menor costo, como subsidios acotados vinculados a la creación neta de empleo.
ADVERTENCIAS SOBRE EL RIESGO FISCAL
Mario Marcel fue especialmente duro al calificar el proyecto en su conjunto como “una aventura sin retorno”, por apostar a que las empresas respondan a una rebaja de impuestos con mayor inversión y empleo, pero con un costo fiscal cierto y una invariabilidad que impediría corregir en el futuro. Advirtió que las propuestas tributarias del proyecto elevan la relación deuda pública/PIB hasta el límite del 45% que forma parte de la regla dual actual.
Recordó que el gobierno aspira a cerrar su mandato con un déficit estructural de cero en 2030, lo que implica pasar de -2,7% del PIB a cero en cuatro años. Eso equivale a cerrar una brecha de más de US$8.600 millones para ese año. Sumando el déficit adicional que generaría la reforma, se necesitarían US$10.000 millones en menores gastos, mayores ingresos estructurales o una combinación de ambos para cumplir la meta fiscal.
Andrea Repetto, en tanto, indicó que si bien el propósito del proyecto es incentivar la actividad económica, resulta caro, con beneficios inciertos e impacto negativo cierto en la recaudación. Sostuvo que el riesgo de sobreestimar crecimiento y recaudación es mayor que subestimarlo, y que se requeriría una compensación importante difícil de conseguir con recortes al gasto que ya deben cubrir el déficit estructural existente.
PROPUESTAS DE MITIGACIÓN Y GRADUALIDAD
Matías Acevedo insistió en que el proyecto debe evaluarse con una mirada de mediano y largo plazo que incluya el balance fiscal total —ingresos, gastos y deuda bruta— en un horizonte de 10 años. Añadió que esa proyección debe considerar todas las medidas de ingresos y gastos de la nueva administración, así como las presiones de gasto no contempladas en el último Informe de Finanzas Públicas. En ningún escenario, dijo, se debe sobrepasar el límite de deuda prudente del 45% del PIB. Reconoció que los riesgos fiscales existen, pero se pueden mitigar con medidas compensatorias de gasto, gradualidad y condicionalidad durante la tramitación.
Klaus Schmidt‑Hebbel, por último, enfatizó que en un contexto de incertidumbre global —shock del precio del petróleo y su suministro, y economía local estancada por cargas regulatorias— es imprescindible una reforma amplia que permita retomar el crecimiento, aumentar el empleo formal y la inversión. Propuso tres componentes complementarios: reestructuración del gasto público, reforma a la permisología y cambios tributarios transitorios y permanentes.
El debate continúa en la Comisión de Hacienda, donde se espera que durante los próximos días se presenten indicaciones para modificar el crédito proempleo y otras disposiciones del proyecto.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
