El diputado Jaime Araya (IND-PPD) salió al paso de las críticas que generaron sus declaraciones sobre una posible avalancha de indicaciones a la megarreforma impulsada por el gobierno. En un tenso cruce de acusaciones, el parlamentario calificó de “incomprensible” lo que denominó una “campaña de desprestigio” contra el trabajo legislativo, mientras sectores del oficialismo y el Ejecutivo denunciaban un intento de obstrucción al debate.
LAS DECLARACIONES QUE DESATARON LA POLÉMICA
Todo comenzó en el podcast “Provócame”, conducido por Darío Quiroga —ex asesor de la ministra Jeannette Jara—, donde Araya participó junto a los diputados Marcos Barraza (PC) y Consuelo Veloso (FA). En ese espacio, el legislador del PPD señaló que la oposición podría presentar cerca de 2.500 indicaciones al proyecto de reforma tributaria, sumando las propuestas de partidos como el Socialista, el PPD, el Comunista, el Frente Amplio y la Democracia Cristiana. Araya advirtió que, además, otros sectores se verían forzados a sumar indicaciones para no quedar fuera del proceso.
La intervención generó inmediatas reacciones. Los senadores Luciano Cruz-Coke y Javier Macaya criticaron la postura, y la vocera de Gobierno, Mara Sedini, acusó desde Antofagasta que la oposición buscaba sabotear el debate parlamentario. “Eso es una falta grave, una falta de respeto a la gente, al Congreso y a la institucionalidad chilena”, afirmó Sedini, agregando que quienes antes amenazaban con recurrir al Tribunal Constitucional sin haber leído el proyecto ahora pretenden bloquearlo.
EL PRESIDENTE KAST SE SUMA A LAS CRÍTICAS
Desde Costa Rica, el Presidente José Antonio Kast también se pronunció mediante un mensaje en redes sociales: “Lamento mucho que el objetivo de parte de la oposición sea obstaculizar y boicotear”. La frase reforzó la postura del Ejecutivo, que ve en la posible lluvia de indicaciones un obstáculo para avanzar con la denominada “megarreforma de los superricos”.
LA DEFENSA DE ARAYA: “ES UNA CAMPAÑA DE DESPRESTIGIO AL TRABAJO PARLAMENTARIO”
Frente a las acusaciones, Araya recalcó que “a los parlamentarios se les paga mucho dinero para trabajar” y que su labor consiste en presentar indicaciones que transformen la iniciativa gubernamental en una “megarreforma para la clase media, la pequeña y mediana empresa, las regiones y la seguridad”. Insistió en que no se busca entorpecer, sino mejorar el proyecto.
Entre las materias que la oposición pretende incorporar, mencionó el empleo juvenil, modificaciones al cálculo del PIB tendencial no minero y la eliminación del impuesto específico a los combustibles. También apuntó a regular el acceso al crédito, poner fin a los “cobros sobre cobros” de intereses bancarios y fortalecer al Sernac para sancionar a concesionarias de servicios públicos que cortan luz o agua sin inversión suficiente.
“Queremos medidas para la clase media”, enfatizó Araya, quien emplazó al gobierno a dividir la reforma: “Si el gobierno quiere conversar en serio, la solución es muy sencilla: que apruebe primero solo lo necesario para obtener financiamiento para la reconstrucción”.
UN MENSAJE PARA EL OFICIALISMO Y LA OPINIÓN PÚBLICA
El parlamentario cerró su intervención dirigiendo un mensaje a la oposición: “He publicado en redes sociales una pequeña parte de los temas que vamos a tocar, que la gente los revise. Son los temas del Chile real, de las familias de nuestro país, no solo de los más ricos. Podemos discutir de impuestos sin problema, pero aquí el parlamento legisla para todo Chile, no solo para las empresas más ricas ni para las grandes fortunas”.
La controversia deja en evidencia la tensión entre el Ejecutivo y sectores de la oposición en torno a una reforma que busca aumentar la recaudación fiscal, mientras las indicaciones —que pueden alcanzar varios miles— se perfilan como la principal herramienta de negociación y presión en el Congreso.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
