Gustavo Lovera asumió la gerencia general del Hotel W Santiago en diciembre de 2025, y en menos de seis meses ya delinea una hoja de ruta clara para uno de los íconos hoteleros de Las Condes. Con más de tres décadas de experiencia en la industria —empezó como portero en Buenos Aires—, el ejecutivo argentino llegó a Chile en 2023 para liderar dos propiedades de Marriott antes de tomar las riendas del W, un hito que describe como “cumplir un sueño”. En entrevista con Pulso, Lovera aborda los desafíos del negocio, el impacto de la coyuntura global y las oportunidades que ve en Chile como plaza de inversión.
LOS DOS GRANDES DESAFÍOS DEL W
El ejecutivo identifica un primer frente de batalla: la volatilidad mundial. “La incertidumbre de los mercados y del mundo en general hace que la planificación estable sea cosa del pasado”, plantea. Factores como la escalada del precio del petróleo impactan directamente en la estructura de costos de todas las industrias, y la hotelería no es la excepción. Para Lovera, la clave reside en la adaptabilidad y la capacidad de leer cada situación con rapidez.
El segundo desafío es interno: dar un rumbo claro al hotel. “Esto es un negocio. Hay un presupuesto que cumplir, deudas que pagar y expectativas de los propietarios que satisfacer”, sostiene. La fórmula, según explica, pasa por alinear la experiencia del huésped con los resultados financieros: “Si el servicio no se traduce en números, tenemos un problema”.
UN MODELO DE NEGOCIO QUE VA MÁS ALLÁ DE LAS HABITACIONES
El Hotel W presenta una estructura de ingresos atípica dentro de la industria. Mientras que en la mayoría de los hoteles la venta de habitaciones representa la mayor parte de los ingresos, en el W esa partida apenas alcanza la mitad. El resto proviene del segmento de alimentos y bebidas, con restaurantes como NoSo, Karai by Mitsuharu (en el piso 4) y Red2One (en la terraza del piso 21). Esta oferta le permite atraer al público local, un factor estratégico en un barrio que ha visto multiplicar su oferta gastronómica en los últimos años.
Además, el hotel opera como uno de los centros de eventos corporativos más relevantes de la capital. Ese segmento explica que entre el 80% y 85% de los huéspedes sean extranjeros, principalmente estadounidenses, argentinos, brasileños y europeos.
DESEMPEÑO 2025 Y PROYECCIONES PARA 2026
El año pasado no fue sencillo para el W. La ocupación promedio cerró en 58%, afectada por dos meses de obras para renovar los equipos de aire acondicionado, lo que obligó a cerrar habitaciones. Con esos trabajos ya finalizados, la meta es elevar el promedio al 62% hacia diciembre de 2026.
En el corto plazo vienen nuevas inversiones. Durante 2026 o el primer trimestre de 2027 se renovarán los salones de eventos, con un presupuesto cercano a US$1 millón y un cierre estimado de dos meses. Una renovación mayor de habitaciones está en carpeta, pero sin fecha definida.
OPTIMISMO MODERADO Y LECTURA DEL PAÍS
Pese al entorno complejo, Lovera ve señales alentadoras. “En los primeros meses de 2026 ya observamos una mejora respecto del año pasado, por encima de lo presupuestado en el segmento corporativo”, señala. La previsión es aumentar los ingresos un 7% este año. Atribuye parte de ese resultado a la gestión activa del equipo: “Buscamos el negocio hasta debajo de la piedra. No es que la plaza explotó; nuestra performance fue mejor que la del mercado”.
Para el ejecutivo, Chile se destaca en la región por su estabilidad histórica. “Si uno mira Sudamérica, Chile es el país más previsible y con mayor propensión a recibir inversiones”, afirma. Contrasta esa situación con la de Argentina y otros mercados volátiles, y concluye: “En Chile pareciera que hay más oportunidades que problemas”.
Sobre las medidas del nuevo gobierno, como la rebaja del impuesto corporativo, Lovera se muestra cautelosamente optimista. “El rumbo parece bueno. De ahí a la ejecución hay un trecho. Hay que esperar y ver”, puntualiza.
LLAMADO A IMPULSAR EL TURISMO DE EVENTOS
Lovera hace un llamado directo a las autoridades: “Traigan negocios a Chile, congresos, eventos grandes. No se mueven solo los hoteles, se mueve toda la ciudad”. Ejemplifica con la Feria Internacional del Aire y del Espacio (Fidae), que elevó la ocupación hotelera por sobre el 80%, con efectos positivos en restaurantes y comercios. También menciona eventos deportivos y musicales, como el concierto de Bad Bunny.
“El efecto multiplicador del turismo es enorme. Ojalá terminen de entenderlo. No pido mucho: solo traer negocios. Después yo me encargo del resto”, concluye.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
