FATIGA DE GABINETE: LA ESTRATEGIA DE KAST PARA EVITAR SU PRIMER CAMBIO MINISTERIAL
A tres semanas de haber instruido al timonel del Partido Republicano, Arturo Squella, que reforzara el equipo de la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, el Presidente José Antonio Kast mantiene firme su decisión de no realizar ajustes en su gabinete. La solicitud, realizada a poco más de un mes del inicio del gobierno, ocurrió en medio de las horas más complejas para la titular de Seguridad, quien aún enfrentaba las repercusiones por la remoción de la exprefecta general de la PDI Consuelo Peña y las críticas por su baja exposición en una cartera considerada prioritaria dentro de la administración.
Squella, quien recomendó personalmente a Steinert para el cargo, comenzó a evaluar opciones para apuntalar a la secretaria de Estado. Contactó al exdiputado Darío Paya, al militante UDI Marcelo Rojas, al abogado Mauricio Fernández –nuevo jefe jurídico y legislativo del ministerio– y al jefe de la División de Relaciones Políticas de la Segpres, Emiliano García, para integrarlos como asesores de la ministra.
CONTEXTO: EL RÉCORD QUE KAST NO QUIERE ROMPER
En La Moneda existe plena conciencia de que varios integrantes del gabinete están fuertemente cuestionados, lo que pone en riesgo el diseño político que Kast impulsó al asumir. Sin embargo, el mandatario se resiste a convertirse en el presidente que realice el cambio ministerial más anticipado de la historia reciente. El actual récord lo posee Michelle Bachelet, quien en su primer gobierno ajustó Interior, Educación y Economía a los cuatro meses de asumir, en marzo de 2006, en el contexto de la «revolución pingüina».
El problema es que en el propio oficialismo ya se habla de «fatiga de material» para referirse a algunos miembros del gabinete. Las razones son múltiples. Primero, el diseño político del equipo ministerial habría sido deficiente, con excesivos independientes y técnicos de poca experiencia, lo que ha generado bajo despliegue territorial, escasa maniobra política y errores no forzados. Estas debilidades ya se reflejan en sondeos de opinión que muestran una alta desaprobación hacia figuras como Steinert y la ministra de la Segegob, Mara Sedini, ambas debutantes en la arena política. Por último, han surgido tensiones de estilo entre algunos ministros más allá de lo necesario, casos emblemáticos como el del ministro de Vivienda, Iván Poduje, y el titular de Hacienda, Jorge Quiroz.
GESTOS DE APOYO PRESIDENCIAL
Pese a las encuestas y las falencias evidenciadas, Kast no considera suficiente motivación para un ajuste ministerial, especialmente respecto de Steinert y Sedini, a quienes considera sus apuestas más personales. El presidente ha transmitido a cercanos que sacarlas sería una señal de debilidad y ha enfatizado que deben ser apoyadas en sus roles. A Sedini le ha pedido que explique de manera ciudadana los beneficios del Plan de Reconstrucción Nacional, donde podría lucir su potencial. A Steinert se le ha encomendado un mayor despliegue en medios y terreno, por lo que se instruyó al Segundo Piso a relevar su agenda.
También ha habido gestos personales. En el entorno de Sedini señalan que Kast suele transmitirle que no haga caso a las críticas en redes sociales. Con Poduje, el mandatario se reunió a solas esta semana en Palacio. El ministro estaba desanimado por cuestionamientos oficialistas y, si bien Kast no avaló su estilo disruptivo, le ofreció contención.
LA LÓGICA DE LA RESISTENCIA
Parte de la resistencia a realizar cambios se debe a que Kast está convencido de que los resultados de las acciones del gobierno se verán más adelante. Además, responde a una lógica política más profunda: en Palacio sostienen que un ajuste ministerial a pocos meses de iniciado el gobierno instalaría tempranamente una sensación de improvisación o pérdida de control político, algo que el mandatario busca evitar a toda costa. En el oficialismo recalcan que abrir la puerta a cambios ahora equivaldría a admitir que el diseño original del gabinete falló antes de tiempo.
A esto se suma un componente personal: Kast privilegia la lealtad y valora a quienes aceptaron roles complejos en un gobierno definido como de «emergencia». Por ello, existe la convicción de sostener a sus ministros en momentos difíciles y no exponerlos rápidamente ante los primeros traspiés. Ello explica las reiteradas defensas públicas de los últimos días, que han alcanzado no solo a Sedini y Steinert, sino también a Quiroz, a la ministra de la Mujer, Judith Marín, y al ministro de la Segpres, José García Ruminot.
PRESIONES CRECIENTES EN EL OFICIALISMO
Sin embargo, las presiones ya se sienten de manera pública. La diputada Ximena Ossandón (RN) señaló esta semana en entrevista que «Chile no va a medir a Kast por mantener un gabinete un largo tiempo, sino por tener a los mejores en él», apuntando a que tanto la vocera como la jefa de Seguridad llegaron poco preparadas. Ayer, el alcalde de Santiago, Mario Desbordes, se enfrascó en una polémica con el ministro de Justicia, Fernando Rabat, a quien enrostró falta de experiencia a propósito de la ampliación de la Cárcel Santiago 1.
En La Moneda también se intenta evitar que cada crisis derive automáticamente en especulaciones sobre un cambio de gabinete, como habría ocurrido en administraciones anteriores. El tema ha sido abordado entre asesores y parlamentarios. El jefe del Segundo Piso, Alejandro Irarrázaval, lo tocó la semana pasada con la presidenta del Senado, Paulina Núñez, a quien le indicó que si bien había problemas con algunos personeros –como el titular de Vivienda–, no estaba en los planes de Kast un ajuste anticipado.
LA CUENTA REGRESIVA
En Palacio están contra el tiempo. Un sector de la derecha –republicanos, libertarios y parte de Chile Vamos– defiende al equipo ministerial, pero varios transmiten que a los ministros se les acaba la cuenta corriente. El objetivo es que antes de la primera Cuenta Pública de Kast, el 1 de junio, los secretarios de Estado se vean empoderados en sus carteras. De lo contrario, será cada vez más difícil contener el fuego amigo. La instrucción es generalizada: desplegarse más, sobre todo en carteras sectoriales que deben empezar a mostrar agenda.
La interrogante que persiste es si los ministros lograrán revertir la percepción de desgaste que ya se ha instalado en el equipo.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
