A poco más de dos meses de asumir la administración de José Antonio Kast, el proyecto insignia del Ejecutivo —la denominada megarreforma o Proyecto de Reconstrucción— enfrenta un escenario complejo en la Cámara de Diputados. El diputado y presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, afirmó que el oficialismo dispone de los votos necesarios para su aprobación, pero que el gobierno mantiene conversaciones con la Democracia Cristiana para ampliar la base de apoyo. La declaración se produce en medio de una intensa tramitación legislativa marcada por una avalancha de enmiendas de la oposición y una estrategia defensiva de La Moneda para evitar demoras.
LOS VOTOS EXISTEN, PERO EL GOBIERNO BUSCA ACUERDOS
En declaraciones a 24 horas, Ramírez reconoció que la coalición gobernante cuenta con los sufragios suficientes en la Cámara Baja para sacar adelante el proyecto. “Los votos sí los tenemos, pero aún así el gobierno está manteniendo conversaciones con la DC, porque está abierto a discutir el contenido”, señaló. El parlamentario añadió que, además de los votos propios, el oficialismo podría contar con los 13 diputados del Partido de la Gente (PDG), lo que reforzaría la mayoría. Sin embargo, el Ejecutivo ha optado por privilegiar el diálogo con sectores de centro, en particular con la DC, con miras a alcanzar un consenso político más amplio que dé solidez a la reforma.
LA OFENSIVA OPOSITORA Y LA ESTRATEGIA DE LA MONEDA
La oposición ha presentado más de 1.500 enmiendas al proyecto, movimiento que el diputado calificó como un “tsunami” destinado a dilatar la tramitación. Frente a esto, el gobierno activó un plan defensivo: un paquete de indicaciones sustitutivas que, de ser aprobadas, dejan sin efecto automáticamente las proposiciones parlamentarias al declararlas incompatibles. Este resquicio reglamentario busca acelerar el despacho del proyecto y evitar que la Cámara se empantane. Los ministros del Presidente Kast advirtieron que no cederán en los plazos y que el objetivo es que la Cámara despache el Proyecto de Reconstrucción antes del 21 de mayo. El texto se encuentra actualmente en la Comisión de Hacienda.
LA DISCUSIÓN REAL SE TRASLADA AL SENADO
Ramírez adelantó que, pese a la mayoría oficialista, la discusión sustantiva se dará en la Cámara Alta. “En el Senado somos mayoría, pero no va a haber una tramitación tan rápida como en la Cámara. Va a haber muchos cambios, a pesar de que tenemos mayoría, porque aquí el gobierno no tiene la intención de simplemente imponer sus mayorías”, explicó. Según el diputado, la administración Kast entiende que, para otorgar certezas a inversionistas extranjeros y a los mercados, es preferible que el proyecto se apruebe con amplias mayorías. Esto implicará una negociación más pausada y concesiones en el Senado, donde el Ejecutivo buscará acuerdos transversales.
CRÍTICAS A UNA OPOSICIÓN QUE NO DIALOGA
El timonel gremialista expresó su decepción por la actitud de la oposición. “Me desilusiona que llevamos dos meses de gobierno y ya estamos empezando a ver una oposición parecida a la que tuvo el Presidente Piñera. Están cayendo en los mismos vicios, de negar la sal y el agua”, sostuvo. Ramírez fue consultado sobre si, dado que el Senado hará las modificaciones de fondo, la votación en la Cámara Baja se vuelve irrelevante. El parlamentario respondió con dureza: “La izquierda la hizo poco relevante. Podríamos haber tenido acá una discusión en serio, si hubieran tenido una actitud de querer conversar o llegar a acuerdos, como la que tuvo el PDG o la DC, o como la que va a haber en el Senado”. En su opinión, la falta de disposición al diálogo por parte de los sectores de izquierda ha vaciado de contenido la tramitación en la Cámara de Diputados, transformándola en un mero trámite antes del debate real en la Cámara Alta.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
