EL QUIEBRE DEL ACUERDO: PDG SE RETIRA DE LA MEGARREFORMA DE KAST
Un giro inesperado marcó la tramitación de la ambiciosa reforma impulsada por el gobierno de José Antonio Kast. El Partido de la Gente (PDG) decidió retirar su apoyo al proyecto, acusando al Ejecutivo de no haber cumplido los compromisos asumidos durante las negociaciones. La decisión, comunicada oficialmente, desató una ola de reacciones en el Congreso que cruzó tanto a la oposición como al oficialismo.
DECISIÓN DEL PARTIDO DE LA GENTE
Según lo informado por la colectividad, el retiro se fundamenta en el incumplimiento de lo pactado con el gobierno. El PDG sostuvo que, pese a haber alcanzado un acuerdo previo, el Ejecutivo no honró su palabra, lo que motivó la ruptura de la alianza legislativa que sostenía el proyecto. La salida de esta bancada deja al gobierno en una posición más compleja para avanzar con su iniciativa, que requería mayoría calificada en la Cámara de Diputados.
REACCIONES DE LA OPOSICIÓN: APOYO A LA MEDIDA DEL PDG
Desde el Frente Amplio, el diputado Jorge Brito calificó la decisión como «responsable», vinculándola directamente con el impacto fiscal que generaría la reforma. En sus declaraciones, señaló que el gobierno habría ofrecido múltiples concesiones a cambio de los votos, pero que la ciudadanía ya está sufriendo las consecuencias de la gestión económica del ministro de Hacienda, Quiroz. A juicio de Brito, «ninguna cuota de poder vale lo que significa llevar a Chile al despeñadero que sería un déficit fiscal sostenido».
En sintonía, el diputado socialista Daniel Manouchehri valoró la postura del PDG como un acto de «sentido común», mencionando expresamente las observaciones del Consejo Fiscal Autónomo (CFA). Sostuvo que no se puede transar lo principal del proyecto por cuestiones accesorias y criticó la falta de capacidad del Ejecutivo para mantener sus acuerdos.
Por su parte, el diputado Juan Santana (PS) interpretó el quiebre como una muestra de la fragilidad de la mayoría oficialista. Planteó que el gobierno pretendía aprobar una reforma tributaria con un respaldo circunstancial, sin solidez suficiente.
El diputado Raúl Soto (PPD) fue más enfático: aseguró que Parisi y el PDG «se dieron cuenta de que estaban cerrando un pésimo acuerdo porque se habían vendido muy rápido y muy barato». En entrevista con CNN Chile, Soto calificó el pacto como «migajas para la clase media» y advirtió que dicho acuerdo ponía en riesgo el capital político de Parisi de cara a una futura candidatura presidencial.
POSTURA DEL OFICIALISMO: DEFENSA DE LA REFORMA Y CRÍTICAS AL PDG
Desde el Partido Nacional Libertario (PNL), el diputado Pier Karlezi defendió la reforma como una iniciativa que, pese a ser perfectible, apunta en la dirección correcta para el bienestar de los chilenos. Karlezi calificó la salida del PDG como «intempestiva» y sostuvo que se debe priorizar el interés nacional por sobre proyectos políticos particulares.
El diputado Tomás Kast (Evópoli) instó a no levantarse de la mesa y a mantener los acuerdos, señalando que «Chile necesita responsabilidad y sentido de urgencia». En la misma línea, el diputado Erich Grohs (PNL) rechazó los «ultimátums políticos» y llamó a la responsabilidad legislativa.
Desde el Partido Republicano, el jefe de bancada Benjamín Moreno restó dramatismo al anuncio, considerándolo parte del debate habitual en el Congreso. Expresó su esperanza de que tanto el PDG como otros actores se sumen a un apoyo amplio al proyecto. El diputado Agustín Romero (Republicano) instó a retomar el diálogo y a poner por delante el futuro del país.
La diputada Marlene Pérez (ind-UDI) enfatizó que los acuerdos deben construirse con seriedad y responsabilidad, y que las diferencias legítimas no pueden convertirse en «una caja de cambio permanente ni en una competencia por subir la apuesta». Finalmente, Francesca Muñoz (Partido Social Cristiano) lamentó la decisión por su impacto en los recursos destinados a la reconstrucción de viviendas afectadas por incendios, especialmente en la región del Biobío. Confió en que el diálogo se retomará y que el Ejecutivo no bajará los brazos.
El escenario legislativo queda ahora en suspenso, a la espera de nuevos acercamientos o de un reordenamiento de las mayorías necesarias para que la megarreforma continúe su curso.
Nota del Editor: Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.
